La libertad de expresión y el caso de RCTV acapararon los debates de la OEA

Venezuela: "Intervención de EEUU es inaceptable"

En el temario inicial de la Asamblea que inició ayer lunes sus discusiones, la cuestión del derecho a la libre expresión en las Américas figuraba sólo bajo la forma de un proyecto de resolución presentado por Venezuela y acordado por los 34 países miembros la semana pasada en Washington.

Pero un fuerte encontronazo entre Venezuela y Estados Unidos por la salida del aire de RCTV, impuso la discusión de un caso que ha generado fuertes críticas y adhesiones en todo el continente en la agenda de la Asamblea de la OEA.

Presente en días previos al inicio de la reunión de cancilleres de la OEA, el caso RCTV se implantó cuando la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, pidió al secretario general del organismo, José Miguel Insulza, que realice una visita a Caracas para investigar el asunto y presente un informe a los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros.

En su respuesta el canciller venezolano, Nicolás Maduro, denunció un «intervencionismo inaceptable» de Estados Unidos en asuntos internos de Venezuela.

El gobierno venezolano considera que el cese de transmisiones de RCTV en frecuencia abierta luego de 53 años de funcionamiento, y el surgimiento en la onda que utilizó ese canal de una «televisora social» venezolana, lejos de ser un problema de libertad de expresión, representa una «democratización» del espectro radioeléctrico en el país.

La cadena televisiva y varias organizaciones de periodistas, entre ellas la Sociedad Interamericana de Prensa con la que el presidente Hugo Chávez está fuertemente enfrentado, entienden lo contrario.

Antes de poner pie en Panamá, a bordo del avión que la transportó a la Asamblea, Rice calificó de «fuerte medida contra la democracia» la no renovación de la concesión a RCTV.

«Cuando se empieza a cerrar estaciones de televisión porque expresan oposición a las autoridades, eso es de hecho una fuerte medida contra la democracia», sostuvo Rice.

Minutos antes en los pasillos del centro de convenciones que alberga los debates, el vicecanciller venezolano, Vladimir Villegas, defendía una vez más la posición del Ejecutivo de su país.

«No es un cierre (…) se trata de un cese de concesiones», reiteró Villegas.

La decisión de Chávez también propició protestas al margen de la Asamblea en Panamá.

Este lunes los principales diarios panameños sacaron una página en negro con la inscripción «Sin expresión, no hay libertad». Las radios y cadenas de televisión privadas observaron 30 segundos de cese de transmisión en la mañana.

Reporteros y productores de RCTV están presentes en el recinto que alberga la Asamblea exhibiendo camisetas negras con la inscripción «el gobierno nos quiere callar, por pensar diferente».

En la inauguración de la Asamblea el domingo por la noche, el secretario general de la OEA expresó: «Debemos (…) ser conscientes de que la ampliación de la democracia y sus instituciones son las primeras obligaciones de un gobierno democrático y que, por el contrario, la exclusión, el silenciamiento, o la represión del adversario son un seguro camino para el debilitamiento de una democracia».

Ninguno de los países participantes ha presentado hasta el momento proyectos de resolución o declaraciones a considerar sobre el caso RCTV al pleno de la 37 Asamblea General de la OEA que se extenderá hasta el martes.

La libertad de expresión, entendida en la Convención Americana de Derechos Humanos como el derecho a «buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole», es un tema particularmente candente en el continente.

El año pasado -como reflejo de una de las más graves aristas que tiene esta problemática en la región- murieron 16 periodistas y cuatro desaparecieron, según el informe 2006 de la organización Reporteros Sin Fronteras. *

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