El operativo diversionista de Uribe

EL PRESIDENTE Uribe ha lanzado un gran operativo diversionista, anunciando que va a liberar a algunas decenas de prisioneros de las FARC. Por ahora lo único que ha hecho es trasladarlos de prisión y declarado que deberán presentarse ante la Justicia para asumir el compromiso de abandonar la lucha o exiliarse, lo cual ha sido rechazado por el movimiento guerrillero. Pero el operativo propagandístico continúa, con el objetivo de presionar para la liberación de los presos de la guerrilla, dejando de lado el intercambio humanitario propuesto por las FARC, y a la vez obtener la liberación de los legisladores y gobernadores uribistas (y también liberales y conservadores) encarcelados por su demostrada complicidad con las bandas paramilitares.

 

El 11º viaje a Washington

Un tercer objetivo es lavarse la cara para presentarse ante los gobernantes de EEUU, en su undécimo viaje a Washington, para obtener más recursos destinados presuntamente a la lucha contra el narcotráfico, en lo cual los congresistas norteamericanos (como la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, los senadores James McGovern, Charles Rangel y otros, además del ex vicepresidente Al Gore) no creen, porque las declaraciones de Salvatore Mancuso han demostrado que los miembros del gobierno de Uribe están en íntima conmixtión con las bandas de narcotraficantes y paramilitares, y porque el narcotráfico ha crecido como nunca en el último período, a pesar de las inyecciones de dólares norteamericanos en el barril sin fondo de los planes antidroga. Otro de los propósitos del presidente es impulsar el militarista Plan Colombia y hacer un postrer esfuerzo por el TLC, aunque esto parece inútil, ya que el Congreso de mayoría demócrata no lo votará.

Hasta ahora la justicia colombiana ha procesado a trece congresistas, dos ex gobernadores y una veintena de políticos y autoridades locales del gobierno por el cargo de concierto para delinquir derivado de sus nexos con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (véase nuestra nota del 18 de mayo, «El escándalo de la ‘parapolítica’ al rojo vivo»). Mancuso habla de 80 congresistas uribistas ligados a las AUC y dice que el anterior ministro de Interior y Justicia, Sabas Pretel de la Vega, también se reunió con ellos a nombre de los empresarios. El vicepresidente Francisco Santos reconoció que en épocas no muy lejanas tuvo varios encuentros en Valledupar, en casa de los Araújo, con los jefes de banda «Jorge 40″ (Rodrigo Tovar Pupo) y Mancuso. La ex canciller María Consuelo Araújo debió renunciar porque su padre ex gobernador y su hermano senador eran cuerpo y alma con los paramilitares y ella misma fue acusada de integrar la cuota de «Jorge 40″ en el gabinete. Se ha preguntado públicamente también con quiénes se reunió el propio presidente Uribe en esa ciudad de Valledupar el 8 de agosto de 2002, un día después de asumir su primera presidencia.

 

Busca liberar a los presos de la «parapolítica»

La senadora independiente Piedad Córdoba (crítica frecuente de la política del gobierno, y que a su vez estuvo secuestrada por los paramilitares) señaló el peligro de que Uribe quiera aprovechar el decreto de excarcelación de algunos guerrilleros para alcanzar con el mismo beneficio a los políticos procesados por sus vínculos comprobados con las AUC. «Sería una infamia con el país», sentenció.

Sin embargo, esto parece ser lo que se trae Uribe bajo el poncho. Conviene recapitular al respecto. Las FARC propusieron de tiempo atrás un canje humanitario de prisioneros, que incluiría a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt (por la cual se ha movilizado el gobierno francés), a la candidata vicepresidencial Clara Rojas y su hijo nacido en cautiverio, a militares y policías. Por otro lado se dirigieron al gobierno de EEUU proponiéndole intercambiar a los tres cautivos norteamericanos (Marc Gonsalves, Thomas Howe y Keith Stansenn) por los jefes guerrilleros Simón Trinidad y Sonia, extraditados a EEUU. Con ese fin planteaban el despeje de dos zonas. La senadora Córdoba entendió que este método era plenamente factible y podía conducir a la liberación de Ingrid Betancourt, cautiva desde febrero 2002 y a favor de la cual se despliega un amplio movimiento internacional. Pero Uribe lo rechazó con inusitada violencia y dio orden a los mandos de proceder a un operativo militar de rescate, lo que suscitó un inmediato movimiento de rechazo en todos los sectores de la sociedad colombiana.

La actual liberación de un grupo de presos de la guerrilla (con algunos desertores incluidos, al parecer) es una maniobra diversionista que comenzó a ejecutar el presidente. Los guerrilleros presos son más de 1600 y el ministro del Interior dice que podrían salir un par de cientos, en forma condicionada.

 

Farsa o cortina de humo

Por eso ha sido considerada como una farsa por la dirección de las FARC, según la cual su finalidad es liberar a los presos de la parapolítica e impedir que la justicia avance en sus investigaciones sobre el espionaje telefónico y los vínculos de los políticos oficialistas con los paramilitares y narcotraficantes en un conglomerado único que incluye también a las grandes empresas, sobre todo extranjeras Dicen también que se pretende engañar a los familiares de los militares y policías presos, que han estado abogando por el canje de prisioneros.

Colombia se encuentra conmovida a la vez por manifestaciones conjuntas de estudiantes y docentes, de una magnitud desconocida en el país, en reclamo de recursos y por la calidad de la educación pública, y contra los recortes presupuestales instrumentados por el gobierno. *

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