Manifestantes se opusieron al TLC, a la parapolítica y a una ley educativa

Miles protestaron en Colombia contra Uribe

Las marchas en las principales ciudades del país, que dieron inicio a un paro indefinido de los maestros públicos, fue convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT, principal del país), el opositor Polo Democrático Alternativo (PDA, izquierda) y la Federación Colombiana de Educadores (Fecode, que reúne a los educadores públicos sindicalizados).

El presidente Álvaro Uribe calificó la protesta de «injusta» y «política», al tiempo que lamentó que por causa de «mentiras se esté dejando a más de ocho millones de niños sin clases», porque según afirmó «es mentira que el gobierno vaya a reducir los recursos para la educación».

Uribe amenazó con expedir un decreto para no pagar los salarios a los educadores que persistan en el cese de actividades indefinido convocado por Fecode.

Los organizadores aseguran que la protesta no tiene esa connotación política que el gobierno quiere darle, y por el contrario, insisten en que se manifiestan para defender los recursos de la educación pública y de la salud.

Pasado el mediodía no se habían presentado disturbios o enfrentamientos entre los manifestantes y los agentes antimotines de la fuerza pública que vigilaban atentamente el desarrollo de las marchas en las distintas ciudades.

En Bogotá, donde se registró la más numerosa manifestación, las autoridades locales autorizaron once marchas que partieron de igual número de puntos de la ciudad para converger todas en la Plaza de Bolívar, en el centro histórico.

Las marchas se vieron afectadas por una fuerte lluvia que al mediodía empezó a caer sobre la ciudad.

También reclamaban «toda la verdad» sobre los vínculos de congresistas y políticos con grupos paramilitares de ultraderecha, que por orden de la Corte Suprema de Justicia ha conducido a la cárcel a 13 legisladores, en tanto que otro se encuentra prófugo, casi todos afines al gobierno de Uribe.

Pedido por Betancourt

También ayer, en Francia, frente a la catedral de Notre Dame de París, la familia de Ingrid Betancourt y unas 400 personas, entre ellos políticos, artistas, representantes de la Iglesia, asociaciones humanitarias y la prensa de todo el país, instaron a las partes a hacer «un gesto fuerte» para avanzar hacia un acuerdo humanitario.

Los dos hijos de Ingrid Betancourt creen que «algo está cambiando» y afirmaron que el tiempo del «diálogo de sordos» debe terminar.

«Pedimos a las FARC y a Uribe que aprovechen el momento histórico que tienen ante ellos y den muestras de humanidad y valor», pidió Melanie Delloye-Betancourt, hija mayor de la política.

«El presidente colombiano tiene la oportunidad de obtener el reconocimiento mundial y de ser recordado como el hombre que creyó en la libertad y puso la vida humana por encima de la guerra», agregó esta joven de 21 años, acompañada por su hermano, Lorenzo, de 18, y el padre de ambos, Fabrice Delloye.

Después de cuatro años sin noticias directas ni pruebas de vida de su madre, las declaraciones del suboficial de la policía John Frank Pinchao, que logró huir tras casi nueve años de cautiverio en los que coincidió con Betancourt, han inyectado esperanza en los seres queridos de la rehén. *

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