"No habrá inmunidad para ninguno de los que estén vinculados con el terrorismo"

Israel quiere castigar al Hamas y vuelve a atacar

«El Hamas que dirige el gobierno (palestino) de unión alienta al terrorismo, y nosotros no dejaremos de atacarlo», dijo el ministro israelí de Defensa, Amir Peretz, a la radio militar.

«Cuando se preconiza la destrucción de Israel ya no se pertenece a la clase política y se convierte en un terrorista con traje, y ninguno de los jefes del Hamas goza de inmunidad», declaró por su parte a la radio pública Efraim Sneh, viceministro de Defensa.

Miri Eisin, la portavoz del primer ministro Ehud Olmert, se hizo eco de estas afirmaciones.

«No habrá inmunidad para ninguno de los que estén vinculados con el terrorismo. (…) Ellos (los palestinos) saben quién está relacionado con el terrorismo, y nosotros también lo sabemos», declaró Eisin a la AFP.

Peretz, Sneh y Eisin hicieron estas afirmaciones ayer martes, antes del funeral de Shirel Friedman, de 30 años, muerta el lunes al volante de su automóvil, que fue alcanzado por un cohete en Sderot. Ese disparo fue reivindicado por el brazo armado del Hamas (acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica).

Esta muerte provocó la cólera de los habitantes de esta pequeña ciudad del desierto del Neguev (sur).

Después de dos ataques aéreos nocturnos contra posiciones del Hamas en la franja de Gaza que no dejaron víctimas, la aviación israelí volvió a intervenir el martes de mañana contra un local de la fuerza ejecutiva, hiriendo a siete miembros de ese servicio de seguridad del Hamas y a dos peatones. Desde el 16 de mayo, 36 palestinos -11 civiles y 26 combatientes- murieron en ataques de este tipo. Tres cohetes disparados desde la franja de Gaza cayeron el martes de mañana en Israel sin que se registrasen heridos, llevando a más de 113 el número de esos artefactos que cayeron en el Estado hebreo en los últimos ocho días, según el ejército.

«La violencia debe cesar. Un diálogo político es indispensable para resolver la crisis», sostuvo el Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Javier Solana, después de reunirse con Peretz.

«Comprendo vuestra cólera y vuestra preocupación. (…) Pero no hay una solución inmediata ni una solución absoluta a los (cohetes) Qassam», dijo Olmert el lunes al anochecer durante una visita a Sderot, la segunda en una semana.

El jefe del gobierno israelí prometió varias medidas de emergencia en favor de las localidades limítrofes de la franja de Gaza, fundamentalmente la construcción de refugios.

A pesar de que todavía son evidentes los rastros del bombardeo del lunes, los autobuses y los taxis circulan en medio de los vehículos calcinados, y los comercios están abiertos. Los habitantes, dispuestos a buscar refugio a la primera alerta, se apresuran a hacer sus compras antes de la fiesta judía de Shavuot (Pentecostés), que comienza el martes al atardecer.

En esta ocasión, Israel cerró el lunes a medianoche local hasta nueva orden los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza.

De lejos se escuchaba el crepitar de las ametralladoras, bajo un incesante baile de helicópteros.

«Estamos furiosos con el gobierno, porque tenemos la sensación de ser ciudadanos de segunda clase, que no son protegidos», declaró a la AFP Alexander Rieman, de 47 años, un docente nacido en Ucrania e instalado en Sderot desde hace 13 años.

«Hace una semana que vivimos con miedo, bajo los bombardeos. Nunca se sabe dónde va a caer una bomba, sobre usted, sobre un pariente o un amigo», explica. *

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