Congreso de EEUU pronto para exigir el retiro de Irak

El Congreso estadounidense se prepara para levantar uno de los principales obstáculos al financiamiento de la guerra en Irak, objeto de un feroz y prolongado duelo con la Casa Blanca, al retirar su demanda de fijar un calendario de retiro de las tropas, pero los líderes demócratas negaron que haber desistido de su exigencia de establecer el calendario sea una derrota.

Los jefes demócratas de ambas Cámaras junto a responsables de la Casa Blanca daban los últimos retoques a un texto acordado que pondría fin a un impasse de varios meses sobre el financiamiento hasta fin de año de las operaciones del Pentágono en Irak y en Afganistán.

«Estamos cerca de un acuerdo», dijo ayer a la prensa el jefe de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Steney Hoyer.

Por su lado Tony Snow, portavoz de la Casa Blanca, sin dar detalles para no «entorpecer» las discusiones en curso, indicó que éstas continuarán «con buena fe» y deberán concluir antes del fin de semana.

Los responsables demócratas indicaron implícitamente que sus demandas anteriores, que vinculaban un fondo de 124.000 millones de dólares a un calendario de retiro de tropas, serían abandonadas en un nuevo texto.

La nueva iniciativa fijaría, en cambio, la necesidad de lograr ciertos objetivos políticos y económicos, que deberá respetar el gobierno iraquí.

«No creo que se pueda estirar esto y decir que lo que decidamos sobre esta ley pueda ser una derrota», dijo el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.

Reid dijo que si la Casa Blanca aceptaba la inclusión de los objetivos en la ley sería un paso importante en la estrategia demócrata.

«Si eso es todo lo que hay, es mucho más de los que esperábamos que el presidente aceptara», destacó.

Pero Mitch McConnell, el líder republicano en el Senado, se jactó de que su partido le haya torcido el brazo a los demócratas y que la Cámara esté lista para «entregar la ley al presidente para que la suscriba sin un calendario de rendición», como llaman los copartidarios del presidente George W. Bush a una agenda de retiro de tropas.

Inmediatamente se hizo sentir la ira demócrata. «Los líderes del Congreso proponen una ley de partidas suplementarias que no hace nada para terminar con esta guerra desastrosa», dijo el senador demócrata Russ Feingold.

«No puedo apoyar una ley que no contiene más nada que inofensivos objetivos y que permite al presidente continuar lo que podría ser el peor error de política exterior en la historia de nuestro país».

Se esperaba que la ley se entregara a los demócratas de la Cámara de Representantes ayer en la noche y que fuera debatida el jueves, para que después haga lo propio el Senado, ese mismo día o el viernes.

Sin votos suficientes para evitar otro veto presidencial, los demócratas se ven obligados a enfrentarse con la realidad si no quieren ser acusados de retener fondos esenciales para las tropas estadounidenses desplegadas en Irak.

«No podemos aprobar nada sin la firma del presidente (Bush) y el presidente no puede aprobar nada sin nuestro acuerdo», declaró Hoyer para explicar este arranque de pragmatismo. *

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