Renunció funcionario argentino por el escándalo "Skanska"

El subsecretario de Obras Públicas de Argentina, Raúl Rodríguez, renunció ayer a su cargo a raíz de una denuncia que lo involucra con el presunto cobro de sobornos en el escándalo del llamado ‘Skanska-gate’, un caso de presunta corrupción en obras públicas.

Se trata del primer funcionario que renuncia a nivel nacional por las denuncias de corrupción, luego de que la semana pasada el presidente Néstor Kirchner destituyera al titular del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), Fulvio Madaro, y al gerente general de Fideicomisos del estatal Banco Nación, Néstor Ulloa.

También es el primer funcionario que se aleja del Ministerio de Planificación Federal que lidera Julio de Vido, un hombre del círculo íntimo de Kirchner.

Rodríguez, también ex secretario de Obras Públicas de la provincia de La Pampa (centro-sur), negó estar vinculado con el escándalo que envuelve a la empresa sueca Skanska y explicó en declaraciones radiales que su renuncia tiene por objetivo que la Justicia actúe sin interferencias.

El funcionario apareció mencionado en una grabación judicial por el ex gerente comercial de la empresa contructora Javier Azcárate, en relación a supuestos sobornos pagados por un acueducto realizado en La Pampa entre 2004 y 2006.

Kirchner resolvió además intervenir por 180 días el Enargas, organismo de control estatal que quedó implicado en medio de las denuncias de corrupción.

El Acueducto del Colorado fue licitado en 132 millones de dólares y se adjudicó en 1999 a la empresa de Victorio Gualtieri, cercano al ex presidente Carlos Menem (1989-99).

No obstante, dos años después el gobierno pampeano le rescindió el contrato por gravísimos y reiterados incumplimientos.

Enseguida, el entonces gobernador y actual senador Rubén Marín, en lugar de llamar a nueva licitación otorgó la obra en 2001 a la UTE Skanska y Techint, tras un concurso cerrado entre las tres empresas que habían perdido con Gualtieri.

La construcción del acueducto demoró seis años más de lo pactado y sólo se concretó en su primer tramo.

Ante la dimensión que está tomando el llamado ‘Skanska-gate’, el Gobierno insistió en que se trata de un hecho de corrupción entre empresas privadas. *

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