El Senado necesita 60 votos para iniciar la discusión

Comienza la campaña por la reforma migratoria en EEUU

El secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff, dijo al programa «Late Edition» de CNN: «Pienso que el público estadounidense va a estar orgulloso de los legisladores de nuestros dos partidos si ven que podemos trabajar juntos en este asunto».

Chertoff destacó que «esto es una solución bipartidista que resuelve el problema» de la inmigración, y defendió la necesidad de regularizar a la mayoría de las 12 millones de personas indocumentadas al señalar que «las deportaciones masivas no son posibles».

El Senado tiene previsto iniciar hoy el debate sobre la reforma migratoria, para lo cual necesita 60 votos para poder abrir la discusión, algo que ambos partidos aseguran tener.

Reforma migratoria inicia carrera de obstáculos en el Congreso de EEUU

«Los 60 votos para iniciar el debate, sí los va haber», aseguró una fuente legislativa, que pidió el anonimato. «Pero para el resto, no hay garantía de absolutamente nada», añadió, incapaz de pronosticar qué tipo de ley va a salir del complejo proceso legislativo.

Vanessa Cárdenas, especialista de inmigración del Center for American Progress, pronosticó «una gran pelea» a partir de hoy en el Congreso, con una multiplicación de enmiendas de parte del sector más conservador de los republicanos y de los demócratas decepcionados por el proyecto.

Los senadores deberán ponerse de acuerdo antes del fin de semana, según el plazo fijado por el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, que trata de avanzar rápidamente para que la inmigración no se convierta en uno de los temas dominantes de la campaña para las primarias de principios del próximo año.

El acuerdo anunciado el jueves tiene los mismos problemas que el presidente republicano George W. Bush que lo respalda enérgicamente: no tiene el apoyo ni del sector más conservador de los republicanos ni de los dirigentes demócratas que controlan el Congreso.

De parte de la oposición, Reid ya llamó a «mejorar» el texto para facilitar el reagrupamiento familiar y ofrecer una vía hacia la residencia a los inmigrantes que beneficien del futuro sistema de contratos temporales.

«No vamos a resolver el problema de la inmigración ilegal con ese sistema», explicó a la AFP una fuente demócrata, al subrayar que los trabajadores tratarán de quedarse en el país ilegalmente cuando acaben su contrato, lo que seguiría multiplicando el número de indocumentados en el país.

En el Partido Republicano de Bush, muchas voces ya se elevaron para denunciar lo que llaman una «amnistía» para los estimados 12 millones de indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos y que podrían ser regularizados si cruzaron la frontera antes del pasado 1 de enero.

«El presidente está tan desesperado por dejar un legado y lograr un triunfo en política interior que está dispuesto a traicionar a los estadounidenses y nuestra seguridad nacional», se indignó el representante republicano Tom Tancredo, que lleva la voz cantantes de los anti-inmigrantes en el Congreso. *

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