
Stephen Collinson – Washington, AFP
A pesar de ese acercamiento a Pyongyang, un hecho inimaginable hace sólo seis meses, Washignton mantiene su determinación de que Corea del Norte demuestre con hechos concretos su actitud conciliadora.
“El súbito cambio de las relaciones no es el resultado de un cambio en la polÃtica estadounidense sino que refleja un cambio en la polÃtica norcoreana”, dijo Joel Wit, del centro de estudios Brookings Institution.
La perspectiva de una visita de Clinton a Corea del Norte le servirá a Albright para medir exactamente cuánto se puede avanzar para superar las controversias entre los dos paÃses, subrayó Wit.
El departamento de Estado dijo el jueves que la visita de Clinton a Corea del Norte no es un “hecho consumado” por lo que dio a entender que aún queda un terreno por recorrer antes de concretar el viaje del presidente.
La secretaria de Estado “intentará ver hasta qué punto puede hacer presión”, dijo Wit. Albright es esperada el lunes en la capital norcoreana para una visita de dos dÃas durante la cual se entrevistará con el lÃder Kim Jong Il.
Posteriormente viajará a Seúl para reunirse con funcionarios surcoreanos y japoneses, paÃses con los que Estados Unidos coordina su polÃtica respecto a Corea del Norte.
La visita de un funcionario estadounidense a un régimen comunista diplomáticamente aislado tiene importancia simbólica pero también sirve a los interseses de Washington en la región.
Estados Unidos podrÃa lograr una baja permanente en las tensiones con Corea del Norte, tema que es una preocupación constante para la administración de Clinton.
A largo plazo, un acuerdo sobre el programa misilÃstico norcoreano podrÃa provocar un cambio fundamental de la polÃtica exterior estadounidense.
Washington acusa a Pyongyang de amenazar la seguridad de Estados Unidos al exportar misiles a sus adversarios, entre ellos Irán y Libia.
“Si la administrasción Clinton resuelve el problema del programa de misiles norcoreano, podrÃa conseguir resolver, aunque no totalmente, el problema de la proliferación de misiles”, declaró Joseph Cirincione, director del Carnegie Endowment for International Peace.
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