El FBI investigará ola de ataques contra Internet
La ola de ataques contra potentes páginas Internet mundiales, que continuó ayer, abre una gran interrogante sobre las intenciones de los autores y la fragilidad del comercio electrónico.
La Oficina de Investigaciones Federales (FBI) ha tomado cartas en el asunto y ha abierto una investigación sobre estos ataques informáticos, anunció ayer miércoles Janet Reno, fiscal general (ministra de Justicia) de Estados Unidos.
«No conocemos la razón de estos ciberataques», declaró Reno en una conferencia conjunta con responsables del FBI, que «está determinado a buscar por todos los medios posibles a los responsables y llevarlos ante la Justicia».
El FBI va a trabajar en estrecha colaboración con las empresas afectadas por estos ataques, agregó.
Varios símbolos estadounidenses de la «nueva economía» han sido alcanzados desde el lunes por una sucesión de asaltos de la misma naturaleza: Yahoo, Amazon.com, CNN.com, la gran página de corretaje en línea E-Trade. Las últimas víctimas, el portal ZDnet y el corredor de bolsa electrónico Datek Online.
Estos ataques, que bloquean en parte o en su totalidad una página durante varias horas, reposan en un principio muy simple, el embotellamiento.
De repente el sitio se ve invadido con enormes flujos de información y ya no puede responder a las demandas de los usuarios tradicionales. Entonces tienen que ser desviados a otros servidores o tratar de filtrar las peticiones.
«Es una técnica bien conocida, que ya existía antes de la era Internet», reveló Frank Prince, experto en comercio electrónico de la consultoría estadouninse Forrester Research.
«Es como si una masa de gente se encontrara súbitamente a la puerta de una tienda de manera que nadie pudiera entrar», agregó, citando por ejemplo «ataques en masa» contra centrales telefónicas o faxes.
La red dispone de elementos para realizar este tipo de operaciones contra páginas Internet desde mediados de 1999, destaca Prince. Desde entonces, las «agresiones» se han multiplicado, aunque hasta el momento no habían alcanzado la amplitud actual. Muchas páginas, además, han optado por silenciar los ataques.
Hasta ahora, nadie ha reivindicado estas acciones, por lo que las motivaciones
y sus potenciales consecuencias en el comercio electrónico siguen siendo un misterio.
Ron Dick, responsable del centro de protección de la infraestructura nacional del FBI, indicó, por su parte, que los autores de intrusiones contra sistemas informáticos protegidos podían ser multados con entre 250.000 dólares por delito y pasar un mínimo de seis meses de cárcel (hasta diez años para los reincidentes).
El FBI va a intentar hallar a los culpables, porque el Gobierno desea, según explicó Reno, «que el comercio eletrónico sea un medio totalmente seguro de hacer intercambios». Sin embargo, las especulaciones aumentan según pasa el tiempo y todo el mundo se pregunta quién será la próxima víctima.
«Por el momento, partimos del principio de que se trata de jóvenes personas que han encontrado estos instrumentos y tratan de hacerlos funcionar», explicó Prince.
En el pasado, cuando alguien descubría súbitamente un medio que permitía entrar en un sistema, otros se aplicaban a ensayarlo hasta que la novedad se agotaba, subrayó el analista.
Empero, la investigación sobre estos «piratas» es más complicada a menos que ellos mismos desvelen su identidad o sus intenciones, ya que aprovechan sistemas informáticos «inocentes», sobre todo suministradores de acceso a Internet, para bombardear sitios con información y borrar a continuación las pistas.
«Más atacan, más fáciles son de identificar, porque dejan pistas cada vez mayores», recuerda, sin embargo, Frank Prince.
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