La liberación de Posada Carriles afrenta a las víctimas del terrorismo

La "lucha antiterrorista" de EEUU

LA PRESIÓN DIRECTA de la Casa Blanca es lo que explica esta decisión de la justicia norteamericana, contra la cual se realizaron en los últimos días manifestaciones en EEUU y Canadá y ante la oficina de intereses de EEUU en La Habana.

 

Los hechos más infames del siglo XX

El último episodio podría formar parte de una novela policial. Posada Carriles ingresó ilegalmente a EEUU en 2005 en la nave Santrina, procedente de México (Isla Mujeres). El hecho fue ocultado y se reveló ante el mundo por denuncia de Cuba, formulada por Fidel Castro, y no tuvieron más remedio que reconocerlo. El 15 de junio 2005 el gobierno de Venezuela formuló un pedido de extradición, basado en que se escapó con ayuda de la CIA sin cumplir la totalidad de su condena de una cárcel venezolana donde había sido recluido como organizador del atentado contra el aparato de Cubana de Aviación vuelo 455 que levantó vuelo desde Barbados en octubre de 1976 causando 73 víctimas. Han pasado casi dos años y el pedido, formulado en toda regla, no ha sido respondido. «Todas las acciones emprendidas por el gobierno norteamericano desde ese momento (el ingreso ilegal a su territorio) respondieron a un plan aprobado por el presidente Bush y diseñado para crear una cortina de humo que impidiese el procesamiento de Luis Posada Carriles como lo que realmente es: un terrorista», declaró el gobierno cubano el 9 de mayo.

Como un paso en ese operativo, el 11 de enero de este año el gobierno norteamericano interpuso contra Posada una serie de cargos por fraude y por mentir en las entrevistas que realizara con el Servicio de Inmigración y Aduanas para obtener su naturalización en dicho país. Pero el propio juzgado el 6 de abril le concedió la libertad bajo fianza (una fianza abultada, pero él tiene quien se la pague, entre otros la mafia de Miami), y a partir de ahí empezó a pasearse por las calles de esa ciudad. Cabe destacar que en este dictamen de la jueza Kathleen Cardone reconoce que a Posada Carriles se le acusa «de haber estado involucrado o de estar asociado con algunos de los hechos más infames del Siglo XX, incluyendo la invasión de Bahía de Cochinos, el escándalo Irán – contras, el derribo del vuelo de Cubana de Aviación, las bombas de 1997 en centros turísticos de La Habana y, según algunos teóricos, el asesinato del Presidente Kennedy».

 

EEUU viola sus propias leyes

Y sigue la secuencia. El pasado 8 de mayo la jueza dispone la liberación definitiva de Posada Carriles y desestima todos los cargos que el gobierno había interpuesto en su contra el 11 de enero. Por estos cargos iba a ser juzgado en El Paso, Texas, el 11 de mayo, pero esa instancia se desvaneció. Ahora bien: la jueza se encarga de precisar que ese juicio era por fraude migratorio, y nunca por terrorismo. En sus palabras: «El centro de este caso no es el terrorismo. Es el fraude migratorio. El terrorismo y la decisión de si un individuo debe o no ser clasificado como terrorista descansa en la discreción de la rama ejecutiva» (o sea que es responsabilidad del gobierno), y agrega que no está dispuesta a dar solución a lo que califica como «una papa caliente» para el gobierno de Washington.

Más claro, imposible. Es el gobierno de Bush el que viola sus propias leyes al negarse a acusar a Posada Carriles de terrorista, a pesar de su frondoso prontuario.

Pero hay más. El 27 de abril el gobierno de EEUU se dirigió al tribunal solicitando que no aceptara evidencias, testimonios y otras pruebas que vincularan al acusado con la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Es una actitud de encubrimiento.

Por añadidura, el gobierno de Bush viola la legislación internacional: no sólo la resolución 1373 (2001) del Consejo de Seguridad de la ONU que el mismo promovió, sino también los tratados contra el terrorismo de que es parte, como el Convenio internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas (en vigor desde el 23 de mayo 2001) y el Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la aviación civil (vigente desde el 26 de enero 1973). Todo lo cual deja la proclamada «política antiterrorista» de Bush a la altura de un felpudo.

 

Crímenes, torturas y prisiones

La declaración del gobierno cubano del 9 de mayo afirma que las manipulaciones de este caso muestran que el plan de Washington era impedir que Posada Carriles hablara de las acciones vandálicas que cometió contra Cuba y otros pueblos cuando actuaba bajo las órdenes de la CIA dirigida en 1975 y 1976 por Bush padre, y en la década siguiente cuando éste fungió como vicepresidente de EEUU. A su juicio, estos hechos «forman parte del compromiso del inquilino de la Casa Blanca con la mafia terrorista cubano americana de Miami y tiene un sospechoso paralelo con la liberación del terrorista Orlando Bosch» cuando Bush padre era presidente.

Con un agregado final: el gobierno de EEUU se niega a deportar a Posada Carriles a Venezuela o a Cuba alegando que allí sería torturado, mientras en Guantánamo y otras prisiones practica las torturas más aberrantes, que suscitan la protesta del mundo entero. *

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