De la Rúa busca evitar roces con el peronismo

El presidente Fernando de la Rúa busca que no se quiebre el equilibrio difícil entre el gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires y estará hoy en La Plata con parte de sus ministros para subrayar su vocación de cooperación.

No es fácil. El gobernador bonaerense Carlos Ruckauf reclama que la Alianza, que domina la Legislatura provincial, apruebe su proyecto dando amplias facultades a la Policía en tiempos de trepada de los hechos delictivos, robos y violencia.

Ruckauf ha apoyado públicamente las duras medidas de ajuste económico y algo tuvo que ver para que el Senado Nacional, dominado por el peronismo, no haya puesto más obstáculos que la pirotecnia verbal. Es cierto que el peso de la opinión pública, muy favorable al Presidente, y de otros gobernadores justicialistas, han sido factores determinantes.

De la Rúa reunió al gabinete nacional para intercambiar ideas del viaje a La Plata sobre temas como la propuesta de reformas al Código de Procedimientos que el gobernador reclama de la Legislatura, con mayoría aliancista, tendiente a incrementar las facultades de la Policía.

El martes hubo una Audiencia Pública en la Legislatura bonaerense para discutir el proyecto de Ruckauf y allí se mostró otra vez la intolerancia de la derecha peronista que movilizó adeptos para hostilizar no solamente a los legisladores de la Alianza sino también a los representantes de las organizaciones de juristas, abogados y otros especialistas que criticaron duramente la iniciativa del gobernador.

Los legisladores de la Alianza bonaerense decidieron que no votarán facultades de interrogación a la Policía, como exige el proyecto aunque sí aceptan endurecer penas para reincidentes o autorizar a Ruckauf a endeudarse para mejorar cárceles, alcaldías o comisarías.

Los aliancistas bonaerenses recibieron señales de apoyo de parte del ministro del Interior, Federico Storani, con el que se reunieron el lunes. Para que no hubiera dudas, la ministra de Acción Social, Graciela Fernández Meijide, que fue derrotada en las elecciones de octubre por Ruckauf, destacó lo innegociable de aumentar los poderes a los uniformados, y sí ampliárselos a los fiscales.

De la Rúa no presiona a los suyos aunque quiere tener las mejores relaciones posibles con Ruckauf y por ello se lleva a los ministros con él, incluida su ex rival, Fernández Meijide.

La ministro volará más tarde a Córdoba junto a Inés Pertiné, la esposa del Presidente, para entregar un subsidio a una madre prolífica. Pero este es un buen pretexto para hilvanar acuerdos con el gobernador de esa provincia, el justicialista José Manuel de la Sota, otro de los aliados transitorios del gobierno de la Alianza.

La seguridad se ha convertido en la principal preocupación de la gente y ya se sabe que con ese estado de ánimo, el facilismo represor gana adeptos. De la Rúa está preocupado por que este clima no le haga perder apoyo.

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