Calma total en la prisión peruana de Yanamayo
Una aparente calma predominaba en el penal de Yanamayo (sureste de Perú) ayer, en medio de versiones cruzadas sobre el desenlace del motín de presos de la agrupación armada Sendero Luminoso (maoísta), que tuvo en vilo durante dos días al país y que, según la versión oficial, fue totalmente controlado el martes.
El exterior del penal «luce sin pancartas y no se escuchan arengas en la mañana del miércoles, pero al menos un pabellón de unos 50 reclusos estaría reacio aún a deponer su protesta y el control del penal por las autoridades sería parcial», narró a la AFP el corresponsal de Canal N, Samuel Rivera, desde el lugar de los hechos.
Un portavoz del Instituto Nacional Penitenciario aseguró, por su parte, a la AFP, que «la calma era total» y ratificó que concluyó el motín. «El penal desarrolla sus actividades con la más absoluta normalidad», acotó sin aportar mayores detalles sobre el desenlace de la revuelta que dejó un saldo de un recluso muerto y siete policías heridos. En medio de la sequía informativa oficial sobre la forma en que se controló el motín, que según la versión del presidente peruano, Alberto Fujimori, se logró sin que mediara una negociación, la prensa local publicó trascendidos sobre un supuesto acuerdo entre los reclusos y autoridades policiales, que estaría siendo incumplido por estos últimos.
La revuelta parecía continuar parcialmente la noche del martes, horas después del anuncio oficial de que estaba conjurada, cuando reclusos mostraron pancartas a favor de sus reclamos, entre los que figuran mejores condiciones carcelarias, la aparición pública del jefe de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, en prisión perpetua desde 1992, y que se les considere prisioneros de guerra.
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