El presidente Bush visita Kansas tras el tornado
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, visitó ayer miércoles el central estado de Kansas, azotado por un tornado, en parte para refutar las acusaciones de que las operaciones de ayuda fueron afectadas por carencia de equipos, enviados a la guerra en Irak.
En una repetición de lo ocurrido cuando el huracán Katrina devastó la sudoriental ciudad de Nueva Orleans en agosto de 2005, la gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius, y varios funcionarios de la Guardia Nacional señalaron que el envío a Irak de maquinaria clave, en especial camiones y remolques, capaces de trasladar material pesado, enlenteció la respuesta a la catástrofe. El tornado, con vientos de 300 kilómetros por hora, el más poderoso registrado en una década en este país, mató el viernes pasado a 10 personas, dejó decenas de heridos y destruyó 95 por ciento de la infraestructura de la localidad de Greensburg.
«Cincuenta por ciento de nuestros camiones y equipos de carga se han ido. Nos faltan los (vehículos) Humvees para trasladar personas», dijo Sebelius, del opositor Partido Demócrata, a la cadena de televisión NBC.
«No los podemos pedir prestados a otros estados porque tampoco tienen equipos. Es un gran problema para todos los estados del país responder a un desastre como este», dijo la gobernadora. Sus opiniones reflejan la creciente preocupación de todos los gobernadores estaduales de que los envíos de la Guardia Nacional a Irak y Afganistán hayan socavado su capacidad para responder a desórdenes civiles o desastres naturales, un temor que se hace más pronunciado ante el acercamiento de la temporada de huracanes a lo largo de la costa sobre el océano Atlántico y el Golfo de México.
«Usted lo dijo, estamos escasos» de maquinaria, admitió ante el Congreso legislativo la semana pasada el jefe de la Guardia Nacional, Steven Blum, luego de que el Departamento de Defensa anunció que 13.000 efectivos más de su dependencia serían enviados a territorio iraquí como parte de una nueva estrategia para contener la insurgencia.
«Estoy hablando de topadoras, equipos de carga, niveladoras, escavadoras, camiones», señaló.
«¿Podemos hacer el trabajo? Sí, podemos. Pero la falta de maquinaria significa que hacer ese trabajo demorará más, y el tiempo perdido se traduce en pérdida de vidas, y esas vidas perdidas son vidas estadounidenses», subrayó.
El número de víctimas fatales en Greensburg, de 1.500 habitantes, pudo haber sido mayor si a los residentes no se les hubiera advertido 20 minutos antes del desastre, lo que les permitió buscar refugio.
Cuarenta miembros de la Guardia Nacional llegaron a Greensburg el sábado, y otros 65 más se les unieron el lunes, pero algunos encargados de la ayuda se quejaron de que hasta el martes carecían de equipos clave, como vehículos de carga utilizados para sacar los escombros.
Antes de la guerra en Irak, «habrían tenido equipo pesado para mover los escombros», señaló Jane Bullock, alta funcionaria de la Agencia Federal de Administración de la Emergencia (FEMA) durante la presidencia de Bill Clinton (1993-2001). «El desastre ocurrió el viernes, y el martes todavía veíamos una situación terrible», indicó.
Por su parte, la Casa Blanca rechazó las acusaciones de que la respuesta al desastre fue lenta debido a los envíos de la Guardia Nacional a Irak, o que haya habido una demora federal a los pedidos de ayuda de emergencia del estado. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad