La visión del Partido Comunista francés

HOY DAREMOS a conocer la posición del Partido Comunista francés sobre las elecciones del 6 de mayo, que el mismo califica como «catástrofe política», con «muy malos resultados para el PCF y para la izquierda en su conjunto». Lo haremos a partir de un informe a la reunión de su Consejo Nacional del 9 de mayo, brindado por Joëlle Greder, que recoge los conceptos vertidos por su principal dirigente, Marie George Buffet, en la campaña electoral. No se puede olvidar la larga historia y tradición de lucha por los valores de la izquierda llevados adelante por el PCF desde el Congreso de Tours de 1920.

 

La derecha dura en l’Elysée

Forjador de la unidad de la izquierda y del Frente Popular de 1936 (gestor de leyes sociales que el nuevo gobierno, en unión con las grandes patronales, va a tratar de liquidar), el PCF fue también el gran partido de la resistencia y del maquis, «el partido de los fusilados» por los nazis y el mayor partido de Francia a la hora de la liberación, con una considerable influencia en el movimiento sindical clasista, y a la vez el partido de Picasso, de Aragon, de Eluard y tantos otros.

A la hora de las celebraciones fastuosas de Sarkozy (soirée de lujo en el.Fuquet’s, crucero en el yate de un multimillonario), el PCF alertaba: «Es la derecha dura que vuelve al Palacio del Elysée, para poner en obra numerosas propuestas del Frente Nacional de Le Pen y del programa ultraliberal del gran patronato (Medef) en un proyecto político conservador al extremo. Es una grave derrota para toda la izquierda. Llamamos con urgencia a todas las fuerzas de la izquierda a organizar la réplica ante las graves amenazas para nuestro pueblo, para las libertades y para la paz».

Un estudio ceñido de los resultados electorales (que en definitiva se saldaron con una ventaja de 2.192.797 votos y de 6,12% de Sarkozy sobre Ségolène Royal) revela que el primero es mayoría en 16 regiones sobre 22, y en 72 departamentos y territorios de ultramar sobre 105. Ségolène lo aventaja en el sudoeste del país, en Bretaña y en los dominios de ultramar donde obtiene su mejor score (59,03%). Sarkozy tuvo sus mejores registros en regiones donde el voto por Le Pen fue muy fuerte: Alsacia, los Alpes-Provenza-Costa Azul, Córcega, Champagne-Ardenne y Rhône-Alpes. Los dos tercios de los votos de Le Pen, a pesar de su llamado explícito a la abstención masiva, fueron a parar a Sarkozy. Los votos de Bayrou se repartieron casi exactamente por mitades. Las grandes metrópolis se inclinaron por Sarkozy: París (por poco), Marsella, Lyon. Su electorado se sitúa más claramente a la derecha que el de Chirac en 1995.

 

Un refrito de Thatcher,  Bush, Berlusconi

En estas condiciones, se concluye que la elección materializa «una victoria ideológica de la derecha, de sus valores y su visión del mundo, con concepciones calcadas de la ‘revolución conservadora’ norteamericana». Sarkozy se propuso unir a todas las corrientes de la derecha en el país, inspirándose a la vez en las políticas de Thatcher, Bush, Berlusconi. Allí abreva sus conceptos de identidad nacional, de «inmigración seleccionada», de la familia, la moral y la autoridad, de la desregulación en el campo del trabajo, del individualismo, el proteccionismo nacional y europeo. Por eso su victoria fue saludada por la derecha en Europa y del otro lado del Atlántico.

Esos proyectos no son incompatibles con los de Le Pen, al contrario. El líder de ultraderecha dijo que Sarkozy lo había plagiado. A su vez alcanzaron a amplios sectores de las capas medias, las mismas que en el referéndum del 29 de mayo 2005 sobre la Constitución europea se unieron al NO de sectores populares y de izquierda. Sarkozy pretenderá imponer esos proyectos desde el pique, con el apoyo del gran patronato y buscando negociar con los asalariados.

 

La reconstrucción de la izquierda

En opinión del PCF, la campaña de Ségolène Royal abandonó el objetivo de la unión de la izquierda y se orientó a una bipolarización en que ocuparía el centro izquierda. De ahí los llamados a François Bayrou. Este fracasa en su intento de constituir una fuerza gravitante de centro, como presumiblemente se compruebe hoy al convocar a la formación del Partido Demócrata cuando 22 de los 29 diputados UDF ya se pasaron al campo de Sarkozy. «La izquierda perdió porque no era de izquierda», dice el documento del PCF. Recuerda la experiencia de la anterior elección presidencial del 21 de abril 2002, en que Jospin fue desplazado del segundo turno por Le Pen y el candidato comunista Robert Hue sacó menos del 5% de los votos.

Se trata, en conclusión, de «repensar el tema de reunir las fuerzas, en la perspectiva de una opción de transformación social a la izquierda». Se propone examinar ese tema antes de fin de año en un Congreso que sea de reflexión y de debate de ideas «y no de ajuste de cuentas y despedazamiento interno». En lo inmediato, las elecciones legislativas deberán constituir la primera contraofensiva. Se proponen elegir el mayor número de diputados comunistas o próximos, constituir un grupo comunista y republicano en la Asamblea Nacional, abierto a otros componentes. Ségolène habló de «profundizar la renovación de la izquierda y la búsqueda de nuevas convergencias más allá de sus fronteras actuales». Strauss-Kahn, Fabius, Chevènement abordan estos temas, Henri Emmanuelli llama a constituir un gran partido progresista reuniendo a toda la izquierda. El PCF contactó a la dirección del PS para examinar la situación en circunscripciones difíciles para la izquierda, y hará otro tanto con los Verdes. *

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