El nepotismo del presidente del Banco Mundial desató una revuelta

Informe de comité de ética compromete a Wolfowitz

«El comité concluyó sin ambigüedad que Wolfowitz no respetó las reglas», dijo este martes a la AFP una fuente europea.

El ex número dos del Pentágono está acusado de haber solicitado personalmente que su compañera, Shaha Riza, empleada del servicio de comunicación de la institución, recibiera un sustancial aumento salarial al pasar al departamento de Estado.

El consejo de administración, encargado por los 185 países miembro del Banco de encontrar una solución a este escándalo que se desató hace poco más de un mes, solicitó a un pequeño número de funcionarios examinar en detalle las acusaciones.

La semana pasada ellos transmitieron sus conclusiones al acusado, que tiene hasta el martes para responderlas.

«El informe fue comunicado a Wolfowitz la noche del domingo: tiene hasta hoy para responderlo. Los dos documentos serán luego transmitidos a los administradores», quienes deberán pronunciarse en un plazo aún no determinado, precisó la misma fuente.

El abogado de Wolfowitz calificó este martes de «injusto» el tratamiento que se le da a su cliente en las investigaciones y de «dañinas» las informaciones filtradas a la prensa sobre sus conclusiones.

«Estamos muy decepcionados porque la comisión ad hoc no dio a Wolfowitz el tiempo que él solicitó para responder al informe. Esto es terriblemente injusto», dijo el abogado Robert Bennett en un comunicado.

Bennett citó una regla interna de la institución que concede a los empleados que son investigados al menos cinco días para responder a las acusaciones, «o más si el asunto es complejo y serio, como este».

Este escándalo, que cobró su primera víctima el lunes con la dimisión de uno de los consejeros de Wolfowitz, Kevin Kellems, divide a los 24 miembros del consejo de administración.

Kellems, un ex periodista, había sido nombrado por Wolfowitz cuando llegó a la dirección de la institución, en junio de 2005.

Muchos países europeos, como Alemania, Noruega, Francia y Gran Bretaña, apoyan la salida de Wolfowitz, mientras que Estados Unidos, que lo nombró en el cargo, lo apoya.

Ayer martes, el ministro de finanzas holandés, Wouter Bos, estimó que el informe del comité de ética aumenta la presión sobre Wolfowitz para que presente su dimisión.

«Es imposible para el Banco Mundial ir hablando por todos lados del buen gobierno sin que tenga un buen gobierno en el Banco», juzgó por su parte el ministro belga Didier Reynders.

Por su lado, la Casa Blanca reiteró su apoyo al ex halcón del gobierno de George W. Bush.

«Seguimos apoyando al presidente Wolfowitz», dijo el portavoz de la presidencia estadounidense Tony Snow.

Sin embargo, Snow evadió la pregunta sobre si el presidente Bush seguirá insistiendo en que Wolfowitz se mantenga a la cabeza del Banco Mundial.

«Esas discusiones incumben al Banco Mundial. El presidente no está directamente, personalmente implicado hasta donde sé», dijo Snow.

La Casa Blanca expresó «la entera confianza» de Bush en Wolfowitz, uno de los neoconservadores fundadores de la doctrina que condujo a la invasión de Irak en 2003.

El departamento de Estado lamentó ayer martes que el escándalo de Wolfowitz acapare la atención en detrimento de la «misión principal» del Banco.

«El tema del desarrollo y de la pobreza en el mundo es más importante que los procesos internos del Banco mundial, que no deberían distraernos», señaló el portavoz del departamento de Estado, Sean McCormack. *

 

Corrupción en el círculo íntimo

Kevin Kellems, mano derecha del atribulado presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, renunció a su cargo en esa institución. El gesto fue percibido por observadores como un esfuerzo para salvar a su jefe.

«Kevin Kellems, director de estrategia en asuntos externos y alto asesor, me informó de su intención de renunciar a su puesto en el Grupo del Banco Mundial», y la dimisión se hará «efectiva la semana próxima», informó en un comunicado el vicepresidente del Banco para asuntos externos, Marwan Muasher.

Esta información no detallaba ninguna razón para la renuncia de Kellems, pero observadores no dudan en vincularla con el escándalo en torno de su jefe y ex compañero suyo en el gobierno del presidente estadounidense George W. Bush.

En sus explicaciones a diversos medios de prensa, Kellems atribuyó su decisión a las malas condiciones de trabajo dentro del Banco y a la búsqueda de nuevas oportunidades profesionales.

Según acusaciones a estudio de la Junta de Directores del Banco, Wolfowitz pudo haber violado normas de la institución al dar a su novia, Shaha Riza, aumentos de sueldo y compensaciones inusualmente generosas por su pasaje en «misión externa» al Departamento de Estado (cancillería) estadounidense.

La transferencia fue resuelta en 2005, cuando Wolfowitz accedió a la presidencia, porque dos funcionarios del Banco Mundial no pueden trabajar dentro del mismo «cono de autoridad», de acuerdo con los reglamentos de la institución.

«La renuncia de Kellem es, tal vez, un esfuerzo de último momento para evitar un voto de censura en la Junta», dijo el director ejecutivo del no gubernamental Centro de Información sobre el Banco, Manish Bapna.

«Es demasiado poco y demasiado tarde. Parece sugerir, si sugiere algo, que el futuro de Paul Wolfowitz en el Banco Mundial es increíblemente precario y que sus días están contados», opinó Bapna.

Las acusaciones de nepotismo contra Wolfowitz encabezan una larga lista de quejas sobre su estilo de dirección y desataron una revuelta dentro del personal del Banco.

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