El presidente argentino aseguró que la protesta tiene un objetivo político

Kirchner calificó a docentes de "cobardes patoteros"

«Aquellos que dicen defender la educación son unos cobardes, unos patoteros», dijo el mandatario en un acto en la Casa de Gobierno, en el que aseguró que la protesta tiene un objetivo «absolutamente político», frente a las elecciones de octubre.

Kirchner criticó duramente a los manifestantes que se concentraron frente a la casa de su madre María Juana, en la ciudad de Río Gallegos (2.300 km al sur). «Son unos cobardes porque fueron a ver a una mujer de 86 años para insultarla», dijo Kirchner y reveló que la anciana estaba sola.

Los maestros de la provincia patagónica mantienen una prolongada huelga en reclamo de aumento en su salario básico, congelado en 161 pesos (52 dólares) desde 1991.

Medio millar de educadores protestaron la madrugada de ayer frente a la casa de Kirchner en Río Gallegos, fuertemente custodiada por policías y gendarmes.

Los manifestantes denunciaron que un dirigente sindical, dos profesores y un reportero gráfico sufrieron lesiones al ser golpeados con palos por las fuerzas de seguridad durante el ‘cacerolazo’ (golpear cacerolas) de protesta.

La denuncia fue terminantemente negada por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, en rueda de prensa ayer en la Casa Rosada (gobierno), al afirmar que «las supuestas heridas fueron un invento para generar confusión».

Fernández volvió a atribuir la crisis en Santa Cruz, provincia que Kirchner gobernó entre 1991 y 2003, a una «puja política más que una discusión salarial» de los docentes, a seis meses de las presidenciales del 28 de octubre.

Los docentes piden que se blanqueen las sumas no remunerativas que integran los sueldos netos, que se elevan a cerca de 2.000 pesos (645 dólares), por arriba de los 1.040 pesos de salario neto mínimo que el gobierno federal fijó este año para los docentes de todo el país.

La propuesta oficial de aumentar 50 pesos el salario básico fue rechazada y considerada «una burla» por los maestros santacruceños.

Ante la falta de acuerdo, el Ministerio de Trabajo dictó la noche del lunes una conciliación obligatoria, que obliga a suspender toda medida de fuerza mientras se lleva adelante la negociación, pero la decisión fue rechazada por los docentes en asamblea. Entre las medidas de protesta, los huelguistas cortaron el lunes la estratégica ruta nacional 3 que lleva a la frontera con Chile y paralizaron el tránsito durante unas 10 horas, afectando a camiones petroleros.

La tensión sigue creciendo en el bastión de Kirchner, una provincia de grandes dimensiones y la de menor densidad poblacional del país, con unos 170.000 habitantes, pero rica merced a las regalías petroleras, aunque la mayoría vive del empleo público.

La puja generó además un nuevo enfrentamiento en la tensa relación entre el gobierno y la Iglesia Católica.

El obispo de Río Gallegos, Carlos Romanín, respaldó a los docentes y fue acusado por el gobierno provincial de «transformar su misión pastoral en un activismo político» opositor.

La represión de docentes en Santa Cruz fue repudiada ayer por Ctera, el mayor sindicato docente del país.

Aún está latente el asesinato del profesor Carlos Fuentealba, acribillado por la policía cuando participaba de una marcha en abril en la sureña provincia de Neuquén, gobernada por un opositor a Kirchner.

En Santa Cruz, hay unos 70.000 de los 11,2 millones de alumnos del país y llevan perdidos 28 días de clase, en tanto trabajan en la provincia 7.200 de los 824.000 docentes registrados en Argentina. *

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