Escrito por: REDACCION, AFP, ANSA
La derrota de Ségolène Royal el domingo en las elecciones presidenciales trae de vuelta la crisis de identidad, las divisiones y los ajustes de cuentas en el seno del Partido Socialista francés, que deberá renovarse para sobrevivir, tal y como hicieron sus hermanos europeos.
Desde que Royal fue vencida oficialmente, faltó tiempo para que diversos líderes del partido explicaran las causas de este fracaso, subrayaran los errores de campaña de la candidata y criticaran su estrategia.
El apoyo incondicional, la serenidad y el agradecimiento de los militantes hacia la candidata chocó con el clima de consejo de guerra en el interior de la formación, que no ha sabido modernizarse, recomponerse ni encontrar un líder unificador desde su derrota en la primera vuelta de las presidenciales en abril de 2002.
Las puñaladas de los dos viejos lobos del socialismo francés, que se disputaron con Royal el honor de ser candidatos del partido en estas elecciones, fueron especialmente duras.
“Es la grave derrota de un partido que no ha llevado a cabo su renovación”, declaró el ex ministro Dominique Strauss-Kahn, subrayando los errores de gestión y la falta de claridad en el programa, una acusación dirigida también al primer secretario, François Hollande. “El partido no convenció de que su candidata podía ser presidenta”, insistió Fabius.
A la espera de una reunión del partido, Hollande, que es también compañero sentimental de Royal, advirtió que no tolerará ningún ajuste de cuentas en este momento.
“Royal ha sido tenaz, ardiente y convincente, pero no lo suficiente para lograr una mayoría. La izquierda y los socialistas deben unirse”, declaró Hollande, sin aclarar detrás de quién.
Para los defensores de Royal, está claro que la candidata debe liderar la formación de cara a las legislativas del 10 y 17 de junio, cuando se renovará la Cámara de Diputados, porque es la única que podría obtener una revancha electoral, impulsar una renovación del partido y seguir atrayendo militantes.
“Hay que continuar el trabajo de renovación iniciado por Ségolène y no disparar los unos contra los otros”, pidió Jean Louis Bianco, uno de sus directores de campaña. *
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