Un antiguo guerrillero pidió al presidente una reducción de la pena

Polémica en Alemania por los "años de plomo"

El 7 de abril de 1977 el fiscal federal Siegfried Buback, su chofer y su guardaespaldas recibieron varios disparos cuando su vehículo fue emboscado por dos miembros de la Fracción del Ejército Rojo (RAF).

Esa organización de guerrilla urbana, formada por ex estudiantes que participaron en las protestas europeas de 1968, fue responsable de 34 muertes y muchos heridos en los años 70 y 80.

El asesinato de Buback es considerado en Alemania el punto culminante de los llamados «años de plomo», a fines de la década del 70, cuando la RAF intensificó su lucha contra las instituciones políticas y económicas del país.

La histeria desatada entonces por la ola de asesinatos llevó a muchos políticos alemanes, a la Policía y a la prensa de derecha a pedir la restauración de la pena de muerte, abolida en la Constitución de 1949 tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Personalidades derechistas reclamaban entonces «perseguir a los terroristas hasta la muerte».

Recuerdos del acalorado debate acerca del mejor castigo para los terroristas emergen hoy, tras el pedido de clemencia presentado por el único miembro de la RAF aún en prisión, Christian Klar.

Klar fue hallado culpable de participar en el asesinato de Buback junto a sus compañeros Brigitte Mohnhaupt, Knut Folters y Guenter Sonnenberg.

La Justicia sometió a los cuatro a juicios distintos. Klar, condenado por otros delitos, además del homicidio, es el único integrante de la RAF que sigue en prisión, pues Mohnhaupt fue puesta en libertad condicional en febrero.

Hace 25 años Klar fue condenado a cadena perpetua, la pena máxima prevista en la ley alemana. En este país, eso implica al menos 20 años en prisión. La sentencia puede prolongarse hasta 27 años según el comportamiento del condenado, luego de lo cual debe ser liberado.

El antiguo guerrillero pidió al presidente alemán Horst Koehler una reducción de dos años de esa pena, que se cumple en 2009. Koehler aún no tomó una decisión al respecto.

En un intento por mantener a Klar tras las rejas los 27 años previstos, medios de prensa y políticos de derecha, familiares de las víctimas de la RAF y autoridades religiosas se unieron para calificar el pedido de clemencia de «vergonzoso».

En una carta abierta dirigida a Koehler, Sigrun Schmid, viuda de un policía asesinado por la RAF en 1971, escribió: «No puedo creer que usted esté realmente considerando liberar a Klar.

Hasta ahora no ha demostrado ningún arrepentimiento por los delitos que cometió, y usted, señor presidente, ¿está considerando perdonar a un hombre

despiadado?».

Al respecto, el asesor legal de la diócesis católica de Augsburgo, Freiherr von Castell, dijo en una entrevista radial que «la clemencia presupone arrepentimiento y sinceridad» por parte del delincuente.

«Creo que no basta con cumplir la pena. El condenado debe estar preparado para comenzar una nueva vida», sostuvo Von Castell.

El ministro del Interior del estado federal de Baviera, Guenther Beckstein, de la conservadora Unión Social Cristiana, fue aún más duro. Un delincuente como Klar, dijo, «debe estar tras las rejas».

Según él, «un criminal que no confesó no merece clemencia».

Beckstein también se opone a todo atemperamiento del régimen penitenciario de Klar y a las salidas temporales de prisión que lo preparan para su liberación definitiva. *

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