Denunciaron al partido de Justicia y Desarrollo en el poder

Tuquía: decenas de miles defienden el laicismo

En Manisa, una pequeña ciudad del oeste del país, más de 80.000 manifestantes, según la policía, denunciaron al partido de Justicia y Desarrollo (AKP, en el poder) por tener actitudes antilaicas y corearon eslóganes como «¡Turquía es laica y así permanecerá!».

«No queremos al imán Erdogan (el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan) y a su protegido Abdulá Gul», el ministro de Relaciones Exteriores, que perdió la primera vuelta de las presidenciales en el Parlamento por pocos votos el 27 de abril, dijo una joven de Bodrum, una localidad turística costera a 200 km más al sur.

Los organizadores de la manifestación convocaron la protesta en Manisa para atacar especialmente al presidente del Parlamento, Bulent Arinç, diputado de la región y figura influyente del AKP, que despertó una fuerte controversia al declarar que el próximo presidente turco debía ser «creyente».

Otras manifestaciones reunían a 25.000 y 7.000 personas en Canakkale (noroeste) y Marmaris (sudeste), respectivamente, según las cadenas de televisión.

Multitudinarias protestas de apoyo al laicismo y contra el gobierno tuvieron lugar el 14 de abril en Ankara y el 29 de abril en Estambul. Cada una reunió a más de un millón de personas.

Una nueva manifestación está prevista el 13 de mayo en Izmir, tercera ciudad del país, en la costa del mar Egeo.

Desde su llegada al poder en 2002, algunos sospechan que el AKP busca islamizar Turquía. El ejército, que se considera guardián del legado de Mustafá Kemal Ataturk, lo acusó duramente de socavar el laicismo tras la primera votación en el Parlamento y amenazó con un golpe de Estado.

 

El gobierno respondió con virulencia.

Cuatro días más tarde, la Corte Constitucional, argumentando la falta de quórum, anuló la votación en el Parlamento, como había pedido la oposición.

La crisis sólo se calmó con la convocatoria de legislativas anticipadas por parte del AKP el 22 de julio, más de tres meses antes de lo previsto.

Una nueva ronda de votación para las presidenciales está prevista este domingo en el Parlamento, pero Gul tiene muy pocas posibilidades de ser electo, ya que la oposición anunció que boicoteará nuevamente los comicios.

El AKP no posee los dos tercios de los votos necesarios para elegir a su candidato.

En Turquía, el presidente de la República debe ser el garante de los principios de la República laica fundada por Ataturk sobre las ruinas del Imperio Otomano en 1923.

Abdulá Gul es un ex islamista y su esposa lleva el velo islámico –como el 55% de las mujeres turcas–, algo que en cambio critican duramente los partidarios de un Estado laico.

«Nuestro mensaje es claro, decimos a Gul que no sea candidato. Somos los hijos de Ataturk», afirmó una manifestante de Manisa.

Consciente de que su candidato tiene pocas posibilidades de ser electo por los diputados, el AKP presentó el viernes en el Parlamento una reforma constitucional que prevé la elección del jefe de Estado por sufragio universal por un mandato de cinco años renovable, en lugar del plazo actual de siete años.

Gul espera ser el candidato de su partido, según declaró en una entrevista concedida al diario británico Financial Times. *

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