Unos 200.000 israelíes de izquierda y derecha protestan

Olmert enfrenta la presión de la calle, que pide su renuncia

Alrededor de 150.000 personas, según la policía, 200.000 según los convocantes, se congregaron para pedir el cese de Olmert y del ministro de Defensa, Amir Peretz, tras el severo informe en su contra publicado el lunes por la comisión que investiga los errores de la guerra del verano pasado en Líbano contra la milicia chiita Hezbolá.

«¡Fracasaron! ¡Regresen a sus casas!», se leía en una gran pancarta en el acto convocado entre otros por reservistas del Ejército y familiares de los soldados muertos durante el conflicto, y que resultó una heterogénea reunión con jóvenes laicos de izquierda y colonos, todos coreando: «¡Dimisión, dimisión!».

Es «una oportunidad para que el pueblo saque tarjeta roja para decirle a Ehud Olmert y a Amir Peretz (ministro de Defensa) que se vayan de la cancha», explicó Uzi Dayan, uno de los organizadores, a la radio del Ejército.

«Hay momentos en la historia cuando el pueblo debe decir: ‘¡Ya basta!'», agregó este general de reserva.

Sin embargo, a pesar de la presión Olmert y Peretz se aferran a sus puestos. E incluso el primer ministro pasó al contraataque al lograr el miércoles por la noche controlar la revuelta en el seno de su partido Kadima (centro).

Así, la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, que le había aconsejado públicamente renunciar para arrebatarle el puesto, quedó aislada.

Sólo dos diputados de Kadima de un total de 29 apoyaron el llamado de Livni. El resto de parlamentarios y ministros cerraron filas detrás de Ehud Olmert.

Así las cosas, el escenario este jueves estaba fuera de la arena política, como coincidieron los dos diarios israelíes más vendidos, el Yediot Aharonot y el Maariv, con el mismo título en su portada: «El test de la plaza», en alusión a la plaza Yitzhak Rabin en el centro de Tel Aviv, lugar tradicional de grandes manifestaciones.

Deseosos de convocar a la mayor cantidad de gente posible, los organizadores se negaron a invitar a dirigentes de partidos políticos a que hicieran uso de la palabra.

Según los sondeos, más de dos tercios de los israelíes piensan que Olmert y Peretz deberían dimitir.

Poco después del fin de la guerra en Líbano, las mismas organizaciones habían convocado a una protesta en Tel Aviv pero no lograron desencadenar una corriente lo bastante fuerte como para forzar la renuncia de Olmert y Peretz.

Tal Silberstein, el asesor de estrategia del primer ministro, había advertido que «fuese cual fuese la amplitud» de la manifestación, «no obligará a Ehud Olmert a abandonar sus tareas».

«El primer ministro no puede actuar en función de los sondeos o de manifestaciones. En una democracia, la decisión corresponde al Parlamento electo», subrayó.

Con ese paisaje se celebró además este jueves el primer debate en el Parlamento sobre el informe de la comisión investigadora.

«El momento de la verdad llegó para el Estado de Israel (…) Hay que superar el principal fracaso: la falta de una dirección capacitada para tomar medidas difíciles y aplicarlas», declaró allí el jefe de la oposición, Benjamin Netanyahu, líder del Likud (derecha), quien pidió por primera vez el cese de Olmert. *

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