La comunidad internacional se compromete con el futuro de Irak
La conferencia, a la que acudieron representantes de más de 50 países, aprobó el Contrato Internacional de Objetivos para Irak (ICI), un plan para sacar al país del caos y la bancarrota, al tiempo que varios acreedores le condonaron 30.000 millones de dólares (22.000 millones de euros).
Más allá, la cita supone uno de los esfuerzos diplomáticos más importantes desde la invasión de Irak en el 2003.
En el balneario a orillas del mar Rojo la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, se entrevistó con sus homólogos de Irán, Manuchehr Mottaki, y Siria, Wallid Muallem.
La jefa de la diplomacia estadounidense precisó que trató con éste, en el primer encuentro a ese nivel de ambas partes desde enero del 2005, el «problema de los combatientes extranjeros que provocan la mayoría de los atentados suicidas en Irak».
Estados Unidos acusa a Siria de no impedir la infiltración de insurgentes en su vecino Irak.
La entrevista fue «profesional, eficaz y muy concreta» para Rice, «franca y constructiva», para su homólogo sirio.
Antes, Rice intercambió unas palabras con el canciller de Irán, país clave para la lograr la estabilización de Irak. Desde la ruptura de sus relaciones diplomáticas en 1980, no se había producido un encuentro de ese nivel entre Washington y Teherán.
La Casa Blanca minimizó el alcance de esas entrevistas, calificándolas como «conversaciones aparte» que no significan que esas relaciones vayan a normalizarse.
«Desde un punto de vista diplomático, estamos muy lejos de negociar para concertar encuentros o fijar un orden del día amplio», dijo el portavoz de la presidencia estadounidense, Tony Snow.
No obstante, esas conversaciones eclipsaron la aprobación por unanimidad del ICI, un plan quinquenal lanzado el 28 de julio de 2006 por Bagdad y la ONU con apoyo del Banco Mundial, para mejorar la seguridad y enderezar la economía de Irak, donde la violencia hace estragos desde hace cuatro años.
La cumbre egipcia, en la que participan principalmente los vecinos de Irak, los miembros del Grupo de los Ocho (G8), las Naciones Unidas, la Unión Europea y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), «es una demostración mundial de apoyo a Irak», afirmó el primer ministro del país, Nuri al Maliki.
«No hay progreso económico sin estabilidad en materia de seguridad» añadió Maliki en su discurso de apertura, que aprovechó para pedir la condonación de la deuda del país, que calcula en 50.000 millones de dólares (37.000 millones de euros).
Sus palabras encontraron eco, pues el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dio cuenta de los compromisos de varios países acreedores para reducir esa deuda en 30.000 millones de dólares. Irak había fijado la condonación como paso previo a toda inversión en el país.
Los 19 países desarrollados del Club de París, órgano informal que actúa discretamente y exige compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya acordaron en noviembre del 2004 aligerar la deuda de Irak hasta un 80% en tres fases, para pasar de 38.900 millones de dólares a 7.800 en el 2008.
La Unión Europea, algunos de cuyos países, como España y Gran Bretaña se encuentran entre los principales que prometieron cancelar las deudas, «felicitó al gobierno iraquí por los ambiciosos compromisos» del contrato, que debe permitir «que todos los iraquíes puedan aprovechar los recursos del país».
Hoy viernes, los países vecinos de Irak -Irán, Jordania, Kuwait, Arabia Saudita, Siria y Turquía-, junto a Bahréin, Egipto, la Liga Arabe, la OCI y las Naciones Unidas, tratarán sobre seguridad.
Condoleezza Rice dijo que Irak «necesita un apoyo activo y constante de sus vecinos y de la comunidad internacional».
Antes de la cumbre, había advertido a Siria, Irán y Arabia Saudita que tenían «todo que perder» si no utilizaban su influencia para estabilizar Irak.
Irán y Arabia Saudita, preocupada por la influencia creciente del islam chiita en la región, se comprometieron a trabajar por el fin de la violencia en Irak. *
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