¿Una alianza de civilizaciones o un choque de civilizaciones?
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, nombró esta semana al ex presidente portugués Jorge Sampaio como su alto representante para la Alianza de las Civilizaciones.
Sampaio será el primero en ocupar este puesto, creado como consecuencia de la idea española de Alianza de las Civilizaciones, lanzada en setiembre de 2004 en la ONU por Rodríguez Zapatero, quien rápidamente recibió el apoyo de Turquía.
La iniciativa apunta a acercar las instituciones y las sociedades civiles para superar los prejuicios y los malentendidos entre los pueblos de diferentes culturas y religiones.
El alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Javier Solana, aseguró que la iniciativa está en línea con los trabajos de la UE y en la que seguirá colaborando.
Solana sostuvo que «la idea esencial del proyecto de la Alianza de Civilizaciones está en línea con un número de iniciativas de la UE en el ámbito de la promoción del diálogo intercultural y el entendimiento». Añadió su deseo de «comprometerme con mi buen amigo Jorge Sampaio en cómo llevar adelante ésta y otras iniciativas».
El alto representante de la UE dijo haber «seguido los trabajos del grupo de alto nivel de la Alianza de Civilizaciones» que instituyó el predecesor de Ban, Kofi Annan, para dar forma a la iniciativa de Turquía y España, y se mostró de acuerdo con las recomendaciones que hizo el grupo de alto nivel en su informe final y manifestó su deseo de discutir sobre la puesta en práctica de sus recomendaciones.
«Es tanto importante como urgente tratar de crear puentes entre las sociedades, promover el diálogo y forjar una voluntad política de coexistencia pacífica entre las distintas culturas y religiones», declaró.
«Ni inminente ni inevitable»
Para Solana, el «choque de civilizaciones» para el que la Alianza de Civilizaciones trata de ser una alternativa no es «ni inminente ni inevitable», pero admitió que «la rápida globalización ciertamente incrementa la necesidad del diálogo intercultural y del respeto».
La Alianza de Civilizaciones podría recibir contribuciones constructivas de parte de la UE, que ya lleva adelante varias acciones tendientes al diálogo entre culturas. El bloque eligió a 2008 como el Año Europeo del Diálogo, según se anunció.
El jefe del gobierno español, Rodríguez Zapatero, recibió «con satisfacción» el nombramiento del ex presidente portugués Sampaio como alto representante del secretario general de la ONU para la Alianza de las Civilizaciones.
«Su amplia trayectoria de persona prudente (…) es una clara garantía de que proporcionará el liderazgo que la Alianza de Civilizaciones requiere para transformarse en un instrumento poderoso capaz de disminuir las tensiones entre culturas y reducir la amenaza de los extremismos», afirmó el ministerio de la Presidencia español en un comunicado.
«Con este nombramiento, la Alianza de Civilizaciones, que ha hecho suya Naciones Unidas, cobra un nuevo y decisivo impulso en la consecución de su objetivo de contribuir firmemente a la paz, el entendimiento, el reconocimiento del otro y la diversidad», concluyó el comunicado.
«Tiene como objetivo fundamental profundizar en la relación política, cultural, educativa, entre lo que representa el llamado mundo occidental y en este momento histórico el ámbito de países árabes y musulmanes», opinó el presidente español.
Para Rodríguez Zapatero, «el terrorismo no tiene justificación. No tiene justificación como la peste, pero como ocurre con la peste, se puede y se deben conocer sus raíces, se puede y se debe pensar racionalmente cómo se produce, cómo crece, para combatirlo racionalmente».
El gobierno de Rodríguez Zapatero ha sido uno de los países occidentales que más yihadistas ha detenido en los últimos tres años. España ha incrementado de modo notable los efectivos policiales y de inteligencia destinados a combatir el terrorismo. España ha reforzado su cooperación internacional en esta materia y ha alcanzado importantes acuerdos operativos con Francia, Marruecos, Argelia, Alemania, Estados Unidos, Pakistán y otros países. Y España es el país que está realizando un juicio ejemplar según los juristas, el del 11-M, contra yihadistas. Por eso, precisamente, está en el punto de mira de Al Qaeda, señalan en Madrid los defensores de la propuesta española.
Rechazando también la idea de un «choque de civilizaciones», el turco Erdogan dijo que «las crecientes disparidades e injusticias, así como los temores y sospechas exageradas, alimentan el odio mutuo, los prejuicios y la intolerancia que prevalecen en todo el mundo».
«Los voluntarios del amor y los soldados del odio»
El primer ministro turco señaló que ningún ideal de paz puede realizarse a pleno sin antes llegar a los corazones de las personas, y añadió que la verdadera confrontación es entre «los voluntarios del amor y los soldados del odio».
Citando a Rumi, poeta y filósofo musulmán del siglo XIII, afirmó: «El centro de toda fe pura es el amor. La paz debe primero echar raíces en los corazones de los seres humanos».
Para el presidente del Instituto Internacional de Estudios Sefardíes, Isaac Siboni, firme partidario del encuentro de las tres religiones mayoritarias en la región euromediterránea (cristiana, judía y musulmana), interpretó como muy positiva la posición de Zapatero, al propiciar «un diálogo necesario».
El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, aprovechó la visita que hizo a España en las últimas horas para esbozar en un discurso su visión sobre las tensiones entre Occidente y los países islamistas, y para señalar que el fin del terrorismo y el extremismo pasan por conseguir cuanto antes tres objetivos fundamentales: solventar de forma definitiva el conflicto palestino-israelí, erradicar la pobreza y el hambre que asolan a la región y luchar contra el analfabetismo.
Musharraf expuso así en la Facultad de Ciencias del Trabajo su teoría de la moderación ilustrada, que considera muy cercana a la propuesta de la Alianza de Civilizaciones promovida por Rodríguez Zapatero ya que ambas «apuestan por el diálogo» y el conocimiento del otro como herramientas para resolver conflictos.
Pobreza, injusticia y falta de libertades
No obstante, para Francisca Sauquillo, diputada socialista en el Parlamento Europeo y presidenta del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), apuntó que la violencia y las guerras no están engendradas por un conflicto entre civilizaciones o religiones.
En su opinión, las guerras y el terrorismo tienen su origen en la pobreza, la injusticia y la falta de libertades, incluso en los países gobernados por islamitas.
En opinión del ex presidente español centroderechista José María Aznar, la Alianza de Civilizaciones promovida por el actual gobierno de su país y que cuenta con el respaldo de, entre otros, la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice es una «estupidez».
«¿Qué significa Alianza de Civilizaciones? ¿EEUU o la UE deben estar en una alianza con el régimen de los ayatolás iraníes? ¿Cómo es posible una alianza cuando nosotros defendemos los derechos de los hombres y las mujeres y el mundo musulmán defiende lo contrario?», se preguntó el ex presidente que fue aliado de Washington en la invasión a Irak.
Henry Kamen compartía estas preocupaciones en un reciente artículo donde se mostraba convencido de que la propuesta de Zapatero era o inútil en el mejor de los casos o una farsa en el peor de ellos, puesto que una Alianza requería compartir una serie de conceptos en común, algo que, evidentemente, no sucede entre los occidentales liberales y el mundo islámico. El decía irónicamente: «Se supone que la intención no es exportar los decadentes conceptos culturales occidentales, como democracia, derechos de la mujer, libertad de expresión, libertad religiosa o tolerancia sexual. Si zapatero no tiene int
ención de profundizar en estos temas ¿entonces intentará profundizar en conceptos como la dictadura, el control de la prensa y la negación de la libertad sexual? (…) Zapatero puede contestar que cuando dice profundizar, quiere decir no interferir, algo así como alcanzar una situación de mutua tolerancia…».
Sin embargo Daniel Bavly, graduado de la Universidad Hebrea de Jerusalén y veterano de la Guerra de la Independencia de Israel, opina que para evitar una nueva escalada del conflicto, las democracias occidentales deberían hacer caso a la advertencia que hizo Samuel Huntington: «Los choques de civilizaciones son la mayor amenaza para la paz mundial en las áreas emergentes, mientras que un orden internacional basado en las civilizaciones es la mejor y más segura defensa contra una guerra mundial».
«Falta de respeto hacia nuestros enemigos»
Bavly, autor de varios libros sobre la política exterior israelí, cree que para hacer frente a la forma contemporánea de hacer la guerra el terrorismo los altos mandos europeos y estadounidenses deben dejar la arrogancia y superioridad a un lado para alcanzar un entendimiento global basado en la igualdad y en el respeto. Es el único camino viable para reemplazar la confusión y el desorden de los expertos en seguridad de Occidente por novedosas e inteligentes aproximaciones a la paz.
Ante la ausencia de comunicación directa, estamos siendo testigos de una escalada de hostilidad entre ambas partes, que se muestran renuentes a disminuir las tensiones o al menos a optar por alternativas diplomáticas.
El profesor Freeman Dyson, reconocido físico a nivel mundial, comentó recientemente: «Nuestra falta de respeto hacia nuestros enemigos, nos ha complicado la forma de lidiar con ellos efectivamente».
Richard A. Clarke, un alto funcionario que trabajó en la dirección de la Seguridad Nacional de Estados Unidos con los presidentes George Bush, Bill Clinton y George W. Bush, afirmó en su libro Contra todos los Enemigos, que «el segundo objetivo prioritario tras el 11 de setiembre debería haber sido la creación de un contrapeso ideológico a la versión fundamentalista y radical del islam de Al Qaeda, porque gran parte de la amenaza a la que nos enfrentamos es ideológica, la perversión de una religión.
Las bombas y las balas, las esposas y los barrotes de la cárcel no van a atajar el foco de ese desafío ideológico».
«Debemos trabajar con nuestros amigos islámicos para forjar una respuesta cultural e ideológica a lo largo de los años, de la misma forma que luchamos contra el comunismo durante casi medio siglo actuando en los países no simplemente con guerras y armas, sino mostrando una ideología más poderosa y atractiva».
Y sostiene: «La única forma de detener a Al Qaeda es trabajar con los líderes de las naciones islámicas para asegurar que se enseñe de nuevo la tolerancia hacia las religiones, que sus pueblos crean que tienen suficientes oportunidades de participar en el gobierno y en la economía, que se erradiquen las condiciones sociales y culturales que engendran el odio», explica el ex funcionario de Washington.
Sin embargo, según un informe de prospectiva a 30 años elaborado por el Centro de Desarrollo, Conceptos y Doctrina del Ministerio de Defensa del Reino Unido, sostiene que se mantendrán las tensiones entre el mundo islámico y Occidente, y pueden incrementarse las tensiones entre el islam y China. El tiempo la dará a una de las dos tendencias que están a discusión en el mundo. *
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