Sharon molesto con Barak por negociación con Arafat
Tel Aviv, ANSA
«Me parecía haber entendido de Barak que el presidente palestino Yasser Arafat no era más para él un socio de paz, en cambio se vuelve a hablar de relanzar las negociaciones con él sobre la base de las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas», dijo ayer un ofuscado Sharon.
Sin embargo, entre los colaboradores de Barak se aseguraba ayer que la respuesta del líder del Likud no es definitiva y que hechos graves derivados de la frágil situación en la región podrían modificar el panorama político.
En ausencia de otras opciones, Barak tantea el terreno con los ortodoxos del Shas (18 diputados) y con el Meretz (izquierda sionista, 9 diputados) con la esperanza que vuelvan a apoyarlo.
Durante la reciente cumbre celebrada en Charm el Cheij para frenar la escalada de violencia en la región, la entrada del «halcón» del Likud al gobierno laborista parecía inminente, en especial porque –de manera ostensiva frente a la televisión– el premier Ehud Barak (desde Egipto) y Sharon (desde su granja en el desierto del Neguev) habían intercambiado telefónicamente su evaluación de la crisis.
Sin embargo, el propio Sharon se encargó de aclarar ayer que el resultado de la cumbre lo desilusionó y –más aún– lo contrarió.
Para los analistas, la táctica de la derecha registró un cambio: no más adhesión al gobierno de Barak sino una nueva confrontación en el parlamento donde los diputados nacionalistas esperan poner al premier en minoría.
En consecuencia, se tendría que convocar a elecciones anticipadas en el segundo trimestre del año que viene, una posibilidad cargada de sombras para el actual gobierno.
Las encuestas de opinión de estos días revelan en efecto que la gente está disconforme con algunas actitudes laboristas.
El diario Yediot Ahronot obtuvo un magro 7 por ciento a la consulta de si el gobierno de minoría de Barak debe seguir en el cargo. Del estudio se desprende también que 2 israelíes de cada 3 auspician un gobierno de emergencia con el Likud y 1 de cada 3 en tanto se inclinó por elecciones anticipadas.
A la pregunta de si consideran a Arafat un sincero socio de paz, sólo el 21 por ciento de los encuestados respondió de manera afirmativa.
Un aplastante 77 por ciento dijo en cambio no creer más en el líder palestino y rechazaron el proyecto político de los laboristas fundado en los acuerdos de Oslo de 1993.
Compartí tu opinión con toda la comunidad