Tres fraybentinos en la tragedia de Virginia Tech

A la historia publicada por LA REPUBLICA sobre el ingeniero civil Guillermo Leonel Colmán, herido en la matanza de la universidad de Virginia, se suma la historia de otros profesionales, uno de ellos de Fray Bentos.

Alejandra Medina pasó su niñez y adolescencia en Fray Bentos. Actualmente trabaja en el Centro de Investigación de la Universidad de Virginia y vive con su esposo, Gerardo Flintsch, en un barrio de profesionales universitarios.

Flintsch es doctor y profesor en ingeniería del Instituto de Transporte de ese centro de estudios y se encontraba en el edificio Paton en el momento de la tragedia.

En diálogo con LA REPUBLICA el ingeniero Peter Medina, hermano de Alejandra, relató: «Gerardo (Flintsch) estaba en el edificio Paton, al lado del lugar en donde ocurrió la tragedia, y escuchó los tiros. Recibió un mensaje en la computadora advirtiéndole que todos en el local debían permanecer en el piso, alejados de las ventanas. Recién a las dos horas los dejaron salir y regresar a sus hogares.

Mi hermana había ido a buscar a mis sobrinas y se pudo comunicar con Gerardo por email y mensajes del celular. El profesor indio que mataron es vecino de mi hermana, vivía en la casa de enfrente. Cuando el asesino ingresó al salón había 17 alumnos y el profesor. Murieron los 13 estudiantes y el docente.

Después de que pasa la tragedia, Alejandra y Gerardo se dieron cuenta de la magnitud de lo ocurrido. En el momento, el nerviosismo, el no saber qué sucedía, los había puesto muy mal.

El asesino no era estudiante de ingeniería, estudiaba solamente idiomas. La ciudad es sumamente tranquila, al igual que la universidad, por eso pensar que pasó algo así, tan horrendo, es increíble. Cuando estuve ahí, en enero de este año, salí a pasear con mis sobrinas; hay más de mil hectáreas, todo parquizado, con grandes jardines, con rutas bien delimitadas. Todo el mundo hace su vida en la universidad; los alumnos viven ahí, es todo como una gran familia. La gente hace deportes al aire libre, nadie deja cerrados sus autos. En ese barrio en donde viven los profesores y funcionarios de la universidad te llama la atención que no hay rejas, porque todo es muy tranquilo.

Mi cuñado además perdió a tres colegas. Con uno de ellos eran muy amigos, trabajaba en el escritorio de al lado».

Esta tragedia unirá a esos fraybentinos que ignoraban que estaban juntos, en la misma universidad en la que sucedió la masacre. *

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