ANALISIS INTERNACIONAL

La complementariedad en la Cumbre energética

LOS RESULTADOS de la Cumbre energética efectuada días pasados en Isla Margarita, Venezuela, fueron auspiciosos. Se avanzó en la implementación de un sistema regional de producción y distribución de energía en sus diversas formas, que estará dirigido por el Consejo Energético de Sudamérica con una secretaría permanente en Quito, «la mitad del mundo». Un paso adelante en la integración continental significó la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el impulso al Banco del Sur. Pero lo más importante es que se aventó la falsa oposición sobre una presunta incompatibilidad entre el etanol y los recursos renovables por una parte, y el petróleo y los combustibles fósiles por otra. Sobre esto se llegó felizmente a un acuerdo.

 

Integración energética

Por esa razón el término que mejor define la reunión en la isla venezolana es complementariedad. El maestro Vaz Ferreira enseñó hace mucho en su «Lógica Viva» que no se debe tomar por contradictorio lo que es complementario. Es lo que finalmente se hizo en este caso, no sin pasar antes por una serie de rispideces, puntos de vista encontrados y alguna que otra zancadilla.

En el resumen final, en conferencia de prensa abierta, el presidente Chávez caracterizó a la cumbre como «perfecta» y en un clima de diálogo y toma de decisiones que apuntalan un rumbo estratégico hacia la integración energética del sur, concepto compartido por el presidente Lula. Esta visión incluye la dinamización de la producción de gas, la creación de polos petroquímicos y centros gasíferos, la construcción o modernización de una docena de refinerías en el continente, la creación de plantas de regasificación (aspecto de interés para Uruguay, lo mismo que el del etanol, vinculado a Alur y al polo de Bella Unión) o de gasoductos, que en algunos casos están en proceso inicial de construcción.

El tema más barajado (y a la vez magnificado por campañas mediáticas en sus aspectos contradictorios) es el del etanol. Al término del encuentro Chávez dijo que será un complemento energético al petróleo y al gas, al igual que la energía nuclear. Recordó que su país le comprará etanol a Brasil y pidió que le bajen los aranceles. Este aspecto fue destacado especialmente por la prensa venezolana. Según «El Nacional», «Chávez anunció durante la Cumbre que importará etanol de Brasil, ya que Venezuela necesita 200 mil barriles diarios de combustible vegetal para inyectar en su gasolina». «»Ultimas Noticias» señala que «Chávez le pidió a Lula etanol barato, sin aranceles», y agregó que para él «los biocombustibles son una alternativa válida, pero cuidando los alimentos; una cosa es utilizar caña de azúcar y otra es el cultivo del maíz».

 

El etanol en la declaración final

Las autoridades venezolanas rechazaron las versiones sobre un enfrentamiento con Brasil respecto al etanol y las atribuyeron a Jeff Bush, hermano del presidente de Estados Unidos y ex gobernador de Florida. Para salir de toda duda, la resolución final de la Cumbre es categórica en sus fundamentados planteos: «Impulsar el desarrollo de las energías renovables, ya que cumplen un papel importante en la diversificación de la matriz de energía primaria, la seguridad energética, la promoción del acceso universal a la energía y la preservación del medio ambiente. En tal sentido conjugarán esfuerzos para intercambiar experiencias realizadas en la región, con miras a lograr la máxima eficiencia en el empleo de estas fuentes, de forma tal que promueva el desarrollo social, tecnológico, agrícola y productivo».

La conclusión señala «la importancia de asegurar la compatibilidad (otra palabra clave, análoga a complementariedad) entre la producción de todas las fuentes de energía, la producción agrícola, la preservación del medio ambiente y la promoción de condiciones sociales y laborales dignas, asegurando el papel de Sudamérica como región productora eficiente de energía».

 

Resumen en cuatro rasgos

Escrito lo que antecede, encuentro un artículo de Marco Aurelio García que pone las cosas en su lugar. Recuerda el pronunciamiento de Fidel Castro contrario al etanol (sobre todo el producido a partir del maíz) y al biodiesel, y explica que esa opción ocupa un lugar central en Brasil, un país autosuficiente en petróleo y muy pronto en gas, con más del 60% de su producción de energía a partir de fuentes hídricas y programas avanzados de energía solar, eólica y nuclear.

Los combustibles renovables (en Brasil principalmente a través de la caña de azúcar), a su juicio, apuntan a resolver cuatro problemas de entidad. Uno, la crisis energética que afecta a la humanidad entera. Dos, el desempleo y la concentración de la riqueza, ya que generan millones de puestos de trabajo. Tres, el calentamiento global, al disminuir sensiblemente la emisión de gases contaminantes. Y cuatro, lograr una industria de nueva generación, capaz de producir nuevos materiales, medicamentos, abonos y alimentos para animales.

Hay más argumentos, expuestos en forma ceñida. La aseveración de que los biocombustibles contribuyen al aumento del hambre no es real. También habla al final de la complementariedad. Pero se me terminó el espacio. Lea la nota completa en la página 11 de Bitácora de ayer. *

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