Palestinos radicales rechazaron acuerdo
Jerusalén, Gaza, ANSA
Sin embargo, dos grupos palestinos radicales con base en Damasco rechazaron de plano el acuerdo, anunciaron que la revuelta de los palestinos proseguirá en los Territorios y prometieron que seguirán luchando abiertamente hasta que Israel reconozca los derechos de los palestinos.
Si el acuerdo sirve para reducir la violencia, afirmó el premier israelí, Ehud Barak, hablando por televisión, la cumbre habrá sido importante. «Aun en caso contrario –agregó– era importante para nosotros participar en ella».
Antes de decidir si reanudar las negociaciones de paz con los palestinos, afirmó Barak, habrá que ver «un cambio muy profundo de las realidades en el territorio».
«No somos ingenuos, las vicisitudes de las semanas pasadas dejaron en nosotros una huella profunda», dijo el premier israelí, quien consideró que el mayor éxito de la cumbre fue haber impedido que se constituyera una comisión investigadora internacional sobre las recientes violencias.
Barak mostró su falta de «ingenuidad» al confirmar a la prensa que tiene la intención de constituir un gobierno de unidad nacional con el partido de derecha Likud para afrontar la situación en los Territorios.
Terminada la cumbre, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, afirmó al llegar a Gaza esperar que Israel aplique a la letra el acuerdo y el ministro palestino de Cooperación Internacional, Nabil Shaath, anunció que los palestinos van a respetar todo lo acordado.
Ya antes, el representante de la ANP en Jerusalén Feisal Huseini había declarado a ANSA que el acuerdo puede tener éxito si Israel cambia de actitud en el territorio.
El éxito, había agregado Huseini, dependerá de las medidas concretas que Israel adopte, como retirar las fuerzas militares y dejar de ejercer presión militar sobre los territorios.
Huseini no puntualizó si el tipo de comisión investigadora que se constituirá en aplicación de los acuerdos corresponde a la expectativa palestina.
«Todo depende –explicó– de las decisiones que (el presidente norteamericano Bill) Clinton y (el secretario general de la ONU Kofi) Annan adopten para constituir una comisión capaz de apurar las responsabilidades por los enfrentamientos de los días pasados».
El rey Abdalá de Jordania, al llegar a su país después de la cumbre, comunicó que el acuerdo tendrá éxito si Israel deja de usar la fuerza militar contra los palestinos, si levanta el bloqueo a las localidades palestinas de los Territorios y si alínea sus tropas en las posiciones que ocupaban 20 días atrás, antes de que estallara la revuelta.
Frente a la prudencia israelí y de la autoridad palestina, un portavoz del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) dijo a Ansa: «Los resultados de Charm El Cheij quieren hacer abortar la revuelta, el entusiasmo público árabe y la cumbre árabe de El Cairo (prevista para el 21-22 del corriente), pero las resoluciones no representan la voluntad del pueblo palestino».
Tras afirmar que el líder palestino Yasser Arafat aceptó «un acuerdo humillante (…) que trata a los palestinos de agresores», el portavoz anunció que su organización trabajará con todas las fuerzas nacionales e islámicas y con todos los medios para que la revuelta prosiga.
Por otro lado, Fad Suleimán, del buró político del Frente Democrático de Liberación de Palestina (FDLP), dijo a ANSA que el acuerdo pone en el mismo nivel a los agresores y a sus víctimas y anunció que sus militantes proseguirán la revuelta prescindiendo de las presiones que ejerza Estados Unidos.
Tras conocerse el acuerdo, el gobierno iraquí, que se había reunido bajo la presidencia del presidente Saddam Husein, reiteró que la «guerra santa» es el único medio para liberar a Palestina y, por ello, pidió la «movilización de la nación árabe».
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