La estación espacial internacional costará 60 millones de dólares

Una caminata espacial

Cabo Cañaveral, Reuters

La prioridad para los caminantes espaciales Leroy Chiao y Bill McArthur es retirar del área de carga del transbordador dos unidades en forma de caja, del tamaño aproximado de los pequeños baúles para efectos personales, e instalarlas en el Z-1 Truss, un segmento de nueve toneladas añadido a la estación por la tripulación del Discovery cuatro días antes.

El Z-1 será la pieza base para el primero de los paneles solares de 37,6 metros que, de acuerdo con lo previsto, llegarán en la próxima misión de transbordadores.

Los convertidores regularán la electricidad generada por sus células fotoeléctricas a 125 voltios, para uso de la estación.

Cuando los ocho paneles solares estén colocados en su lugar, la estación espacial será lo suficientemente grande para cubrir un campo de fútbol, y una de sus funciones más importantes será conservar luz solar, convirtiéndola en electricidad suficiente para suministrarle energía a 55 hogares suburbanos.

La capacidad para generar energía colocará a la Estación Espacial Internacional por encima de laboratorios espaciales previos, como el Skylab, de Estados Unidos, y la Mir, de Rusia.

El miércoles, la cuarta caminata espacial de la misión, que realizará el equipo alterno de caminantes espaciales, Jeff Wisoff y Michael Lopez-Alegria, llevará a cabo un experimento en el que simularán un accidente.

La NASA, usando un pequeño aparato con combustible limitado, denominada unidad Safer, probará si un astronauta puede orientarse por sí mismo lo suficientemente bien como para regresar al transbordador después de haberse alejado flotando.

Un fenómeno reportado por tripulaciones de estaciones espaciales previas es que es posible perderse, o al menos desorientarse, cuando se desplaza junto a las paredes de una estructura de muchos pisos de altura.

La undécima misión del Discovery es la número 100 del programa de transbordadores de Estados Unidos y la última antes de que la Estación Espacial Internacional sea ocupada permanentemente. La tripulación de la primera expedición, compuesta por dos rusos y su comandante estadounidense, tiene previsto llegar a principios de noviembre, tras ser lanzada desde una instalación de cohetes propiedad de Rusia en Kazajstán.

La nave orbital de 60.000 millones de dólares es un esfuerzo conjunto de Estados Unidos, Rusia, Japón, Europa y Canadá.

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