"Vacunar a los niños contra la poliomielitis forma parte de una conspiración de Estados Unidos"

La presencia y el control de los talibanes es cada vez mayor y se extiende por todo el país.

Peluquerías dejaron de ofrecer servicios de rasurado, tras aparecer octavillas anónimas para recordar que dejar crecer la barba era «islámico». Bares y comercios de discos sufrieron atentados con explosivos.

Tiendas de alquiler de vídeos fueron atacadas por hombres armados que destruyeron reproductores de DVD, discos compactos con películas en idiomas extranjeros y aparatos de televisión.
En algunos distritos la administración pública colapsó. Las estaciones de policía cierran al atardecer. Milicianos talibanes patrullan las calles y los comercios en camionetas Datsun.

«El desborde de las milicias radicales desde las zonas tribales a la Provincia de la Frontera Noroccidental es comprensible, porque el establishment apoya a Talibán y a Al Qaeda», afirmó Afrasiab Khattak, abogado y activista de derechos humanos residente en Peshawar y experto en asuntos afganos.

Cada vez surgen más señales del apoyo de la población tribal al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, y a otros fugitivos de la organización.

El presidente pakistaní Pervez Musharraf firmó en setiembre un acuerdo con los grupos de Talibán radicados en su país, que permitió el despliegue de islamistas radicales por áreas fronterizas semiautónomas donde predomina la etnia pashtun, también mayoritaria en Afganistán.

«Los gobiernos de Pakistán y Afganistán se acusan mutuamente de apoyar al Talibán y a Al Qaeda.

Pero lo cierto es que los dos fracasaron en el intento de contener a las milicias», sostuvo Ashraf Alí, profesor de la Universidad de Peshawar dedicado al estudio del Talibán.

Las escuelas para niñas en Peshawar reciben amenazas de bomba anónimas. Varias instituciones educativas fueron obligadas a cerrar por esa causa. Los Talibán niega el derecho de las niñas a educarse y el de las mujeres a trabajar.

En una carta se advertía a las autoridades de una escuela que las alumnas debían lucir velo de la cabeza a los pies, pues, de lo contrario, el local sería destruido por una bomba.

El extremismo islámico en el distrito de Swat minó la campaña oficial de vacunación contra la poliomielitis. El clérigo Maulana Fazlullah, propietario de una emisora de radio FM, dijo en su mezquita: «Quienquiera que quede discapacitado o muera por la poliomielitis es un mártir.»

El fundamentalista Fazlullah afirmó: «Vacunar a los niños contra la poliomielitis forma parte de una conspiración de Estados Unidos para condenar a la próxima generación a la esterilidad.»

En la vecina localidad de Darra Adamkhel, extremistas asesinaron a un médico y a trabajadores de la salud por participar en la campaña de vacunación contra la poliomielitis. *

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