Suicidas
Casi 60 personas murieron ayer sábado en Irak, de las cuales 44 perdieron la vida en sendos atentados suicidas perpetrados en la ciudad santa chiita de Kerbala y en Bagdad.
En Kerbala, al sur de Bagdad, 34 personas murieron y hubo «decenas de heridos», según un balance del gobernador Ajil Jazali basado en cifras proporcionadas por fuentes médicas y de seguridad.
Anteriormente, fuentes de seguridad habían anunciado 47 muertos.
La explosión se produjo a las 09.15 locales (05.15 GMT) en una estación de ómnibus situada a unos 200 metros del mausoleo del imán Hussein, uno de los más venerados por los chiitas.
Varias mujeres y niños se encuentran entre las víctimas del atentado, especificó una fuente médica.
La estación de autobús está rodeada de numerosos comercios, muchos de los cuales quedaron completamente destrozados, dijo un fotógrafo de la AFP unos minutos después de la explosión.
«El kamikaze se hizo estallar cerca de un puesto de control por el que se accede a la zona comercial. Esta explosión se había preparado bien puesto que tenía como blanco una zona de gran densidad de población», afirmó el gobernador de Kerbala.
Un toque de queda ilimitado fue decretado en la ciudad, donde se dispusieron numerosos puestos de control y se cortó el principal acceso a la plaza comercial, según un corresponsal de la AFP.
En Bagdad, un atentado suicida provocó la muerte de diez personas e hirió a otras 11 en el puente de Al Jadriya, que une el barrio de mayoría chiita de Karrada con la zona de mayoría sunita de Al Saidiya.
A las víctimas de los atentados se suman cuatro soldados iraquíes que murieron el sábado por disparos de mortero contra una base militar en Suweira, al sureste de Bagdad.
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