El espectro del siglo XXI

No todo lo que sucede en el mundo puede reflejarse en la prensa de cada país. Son demasiadas noticias. La prensa uruguaya, por ejemplo, da preferencia entre las noticias internacionales a las de los países vecinos, a las del continente y tan solo a algunas de las de mayor relevancia internacional. Por ello, resulta oportuno dar algunas noticias de estos días que han tenido escasa o ninguna difusión en nuestro país. «Der Spiegel» de Alemania informa que dos estudiantes libaneses, Yosasef el Hadjib de 21 años y Jihad Hamad de 20, intentaron hacer explotar bombas caseras en trenes alemanes, colocándolas en sus valijas el 31 de julio pasado. Según los investigadores alemanes los jóvenes intentaron el atentado (que no funcionó porque fallaron los detonadores) como un rito de ingreso a Al Qaeda. La BBC de Londres brinda detalles de un choque de la policía con militantes islamistas en Casablanca. Uno de los terroristas fue muerto por los agentes y otros tres se hicieron explotar. Un oficial de policía también murió en una de las explosiones. Según la policía marroquí, el terrorista muerto, llamado Mohamed Mentala, estuvo relacionado con los ataques del año 2003 contra un antiguo centro judío, lugares turísticos y un complejo diplomático en los que murieron 40 personas. Los otros tres aparentemente tenían conexiones con un terrorista suicida que se hizo explotar en un café Internet el mes pasado, cuando la policía intentó arrestarlo. La BBC asimismo ofreció detalles de un atentado explosivo en la capital de Argelia en el cual murieron al menos 17 personas. Una de las bombas explotó cerca de la oficina del Primer Ministro, otra explosión tuvo lugar en un estación de policía de Argel cercana al aeropuerto internacional de la ciudad y un coche bomba en el centro de la ciudad mató a 9 de las víctimas. En un cable procedente de Ndjamena, Chad, el «Washington Post» escribe que según informes de la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, milicias de Janjaweed sudanesas mataron a 400 personas en la volátil frontera oriental cerca de Sudán, dejando una escena apocalíptica de tumbas masivas y destrucción. Muchos de los que lograron sobrevivir al ataque inicial murieron más tarde de agotamiento y deshidratación. Según oficiales de las Naciones existe el peligro del incremento de la violencia en la zona fronteriza entre Chad Sudán y la República Sudafricana. La lucha en la región de Darfur dejó hasta ahora 450.000 muertos por la violencia, el hambre y las enfermedades. La agencia France Presse informó desde Tailandia que una mujer budista de 26 años fue asesinada y quemada en la provincia de Yala donde ha habido otros ataques y donde murieron otras diez personas la semana pasada. Cuatro de las víctimas fueron muertas cuando regresaban del entierro de otra víctima de un atentado con bombas. No incluimos en este panorama muy incompleto la brutal violencia cotidiana en Irak entre radicales shiítas y radicales sunnitas con los moderados de ambos bandos como víctimas, porque es ampliamente difundida en toda la prensa mundial. En cambio, vale la pena reseñar un interesantísimo informe de Jürgen Kremb en la revista «Der Spiegel» (El espejo) sobre el avance del islamismo radical en Indonesia, el país musulmán más populoso del planeta con 221 millones de habitantes de los cuales 194 millones son musulmanes. Dice Kremb: «Muchísimas más mujeres usan más el velo hoy que hace una década y el número de indonesios que van a la Meca crece año tras año. Las bebidas alcohólicas están desapareciendo de los estantes en los supermercados y en algunos lugares en que se ha violado la prohibición islámica del alcohol los responsables han sido castigados con latigazos, un espectáculo brutal que ha sido exhibido por estaciones de televisión. «Desde que dos bombas mataron a 202 personas, la mayoría turistas occidentales, en la playa de Kuta en la isla de Balí en 2002, terroristas islamistas han atacado repetidamente objetivos occidentales en la misma época del año, por lo cual los indonesios hablan del otoño como «la estación de las bombas». Al Qaeda, que está notoriamente vinculada a los extremistas locales, ha considerado al país como el campo de batalla del futuro». Más adelante dice el extenso informe de la revista alemana: «Si bien el presidente secular del país, Susilo Bambamg Yudhoyono, puede tener una actitud firme con los terroristas, es poco lo que puede hacer para impedir que los islamistas ganen influencia política. El ganador en la batalla entre los partidarios de un estado secular y los predicadores islámicos radicales que luchan por la teocracia obtendrá un premio muy valioso: uno de los países estratégicamente más importantes del mundo. Todas las rutas marítimas que unen a Europa y el Este de Asia pasan por las aguas de esta nación formada por islas». Es posible encontrar mil argumentos en contra de la teoría del choque de civilizaciones del profesor norteamericano Samuel P. Huntington, pero nadie puede negar hoy que el mundo entero está bajo la amenaza del islamismo radical violento, en sus diversas variantes. Si Marx y Engels vivieran hoy sin duda escribirían de manera muy diferente su célebre manifiesto de 1848. Probablemente escribirían: «Un espectro recorre el mundo, el espectro del islamismo radical». Y agregarían: «Se trata de la revolución más reaccionaria de la historia, porque no solo niega los ideales postulados por el movimiento socialista mundial sino que también quiere anular todos los avances traídos por la Revolución Francesa de 1789. Su intención es eliminar todos los avances sociales de la modernidad, y muy especialmente la igualdad de derechos para el sexo femenino, la mitad de la humanidad». *

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