La policía tiene miedo de entrar en algunos barrios, dijo la socialista Royal

La seguridad, tema central en la campaña francesa

La seguridad ciudadana volvió a ser el tema favorito en la campaña electoral. Las escenas de violencia que invadieron las pantallas de televisión en los enfrentamientos entre policía y una pandilla de jóvenes hicieron resurgir la «seguridad ciudadana». La policía intervino de manera violenta para controlar la situación. Los graves enfrentamientos entre las fuerzas del orden y 200 a 300 jóvenes, se extendieron hasta la medianoche entre incendios y comercios saqueados. Por un lado los franceses piden un retorno al orden, y por otro lado no piden represión.

Los franceses pensaban que el tema de seguridad estaría ausente en la campaña presidencial de 2007. Los incidentes de la «Gare du Nord» hicieron aparecer de manera precipitada el tema en la escena política. La pregunta que se hacen todos los especialistas de opinión es saber qué partido político se beneficiará de la radicalización del tema. Las encuestas de opinión son categóricas: los franceses rechazan la idea de que puedan existir en el territorio zonas donde el derecho no se pueda aplicar. En todas las encuestas de opinión el resultado es el mismo: los electores tienen confianza en Nicolás Sarkozy para garantizar la seguridad de sus bienes y la seguridad individual. La izquierda, en ese plano, se sitúa muy lejos en la opinión. Para la derecha, la izquierda minimiza y niega que pueda existir una excesiva percepción de violencia urbana. La falta de percepción de la violencia le costó a la izquierda estar presente en la segunda vuelta en las elecciones de 2002.

La seguridad es el tema preferido de Jean Marie Le Pen, extrema derecha, y del candidato de centro derecha Nicolás Sarkozy. Sarkozy ha sabido usar el tema para avanzar en su campaña política. Durante los últimos dos años dirigió el ministerio del Interior sin haber obtenido lo que él buscaba: «violencia cero». Francia se encuentra en un momento de fragmentación social. La crispación de una parte de la población frente a la violencia urbana es notoria. Existe una inquietante tensión social. La derecha exige, clama por el mantenimiento del orden y una reconciliación republicana. Con el discurso de seguridad, la derecha pretende seducir a un 42% de electores que no están seguros en su elección, a sólo dos semanas de la primera vuelta. La mayoría de los indecisos son los jóvenes y los obreros. Se sienten alejados y abandonados por la política. El peso de la clase popular será muy importante en el momento de elegir el candidato. La tarea de los candidatos será ardua para convencer a los indecisos e impedir que el 22 de abril, día de la primera vuelta de la elección, la indecisión se traduzca en un voto de protesta. Los candidatos intentan desesperadamente convencer a los indecisos que representan una categoría de electores volátiles y pueden cambiar de opinión en cualquier momento. Jean Marie Le Pen recurre al tema «de la seguridad» como coartada para tranquilizar a los franceses que piden más seguridad.

Sarkozy reivindica el derecho a que la gente honesta pueda vivir tranquilamente y que la policía debe proteger a la ciudadanía. El candidato de centro derecha rechaza la tesis de que los criminales puedan ser considerados como víctimas. La diferencia se hará en las urnas con el tema de la seguridad, declaran algunos extremistas de derecha. Para la derecha los franceses piden autoridad y mano firme para tratar los temas de violencia urbana. Una gran mayoría de electores piensa que el único candidato capaz de restablecer el orden dentro de un marco democrático será Nicolas Sarkozy. La derecha acusa a la izquierda de laxismo y de ingenuidad, de no querer ver la realidad. La candidata socialista, Ségolène Royal, denuncia el fracaso de la política de seguridad que ha querido instaurar Sarkozy durante su pasaje por el ministerio del Interior. «Dirigir los ciudadanos unos contra los otros genera miedo entre la gente. La policía a veces tiene miedo de entrar en algunos barrios, esa no es nuestra república. La violencia urbana traduce una inquietante degradación de la confianza recíproca entre el servicio público de la seguridad y los ciudadanos», agregó la candidata. Para el sociólogo Laurent Mucchielli «la sociedad francesa necesita una policía de proximidad como un servicio público. Cerca de la gente, puesta en obra por policías motivados y valorizados, reconocidos y legítimos como la policía judicial».

Durante la campaña electoral será difícil encontrar un consenso nacional en un tema tan polémico como es el de la seguridad ciudadana. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje