Ante la cumbre de Charm el Cheij
por Yosef Arad – embajador de Israel en Uruguay
El Primer Ministro Ehud Barak agradeció al Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan y al presidente de los Estados Unidos de América, Bill Clinton, por todo el esfuerzo realizado por restablecer la paz en la región.
Asimismo, espera que tanto el presidente de Egipto, Hossni Mubarak, quien patrocina la Cumbre y el Rey Abdallah II de Jordania que participan de las acciones diplomáticas con Israel, ejerzan su influencia sobre Arafat para retomar el diálogo de paz y abandonar el camino de la violencia como instrumento para conseguir objetivos políticos.
Consideramos, también, que la presencia de Javier Solana como representante de la Unión Europea pueda jugar un rol positivo en el acercamiento de las partes.
El objetivo primordial es arribar a un «alto el fuego» en forma inmediata. Israel participa en la Cumbre sin precondiciones y con conocimiento de que Yasser Arafat no impone precondiciones para su participación, y tampoco se aprovechará de ella para realizar acusaciones y recriminaciones que puedan obstaculizar aún más la renovación de la vía de negociación para llegar a un acuerdo de paz, gran parte del cual ya se había logrado en otras oportunidades incluyendo la Cumbre de Camp David.
La Cumbre debe poner fin a los actos de violencia y Arafat debe, a su vez, anunciar claras medidas para concluir el baño de sangre, abriendo paso a las negociaciones de carácter político. Las mismas deben circunscribirse en un ámbito posterior cuando la calma sea restablecida y se neutralice el factor religioso que está atizando más el nivel de animosidad y beligerancia.
La liberación por parte de las autoridades palestinas de prisioneros de los grupos fundamentalistas Hamas y Jihad que cometieron actos terroristas en el pasado, es una flagrante violación de los acuerdos de paz, y podría desatar una ola terrorista que daría por tierra con las buenas intenciones de la Cumbre de Charm el Cheij. Es fundamental que Arafat dé la orden de cesar la liberación de los mismos y encarcelar a quienes ya fueron liberados.
Exigimos, asimismo, que se desarmen las milicias civiles armadas (Tanzím) que han jugado un papel violento en los enfrentamientos, para impedir la escalada de violencia y demostrar su compromiso con el proceso de paz.
A su vez, debe cesar la instigación virulenta que realizan los medios de difusión palestinos con permanente incitación a la violencia, incluyendo el uso de Internet en una campaña masiva llamanda a desatar una «Guerra Santa» contra Israel.
Israel lamenta las pérdidas humanas y los sufrimientos causados en ambas partes, anhelando renovar el relacionamiento entre los dos pueblos y las negociaciones para llegar a una convivencia pacífica que traiga bienestar a la región. La alternativa bélica será nefasta para el Medio Oriente y el mundo entero.
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