Primer paro agrario contra el presidente De la Rúa
por Isidro Gilbert – corresponsal en Argentina
Más de 300 mil productores agropecuarios iniciaron ayer un paro de seis días que se sentirá en vastas regiones del interior, aunque, en principio, sin provocar desabastecimiento en las ciudades.
No es una buena noticia para el gobierno de Fernando de la Rúa. Un buen sector del campo respaldó a la Alianza en octubre. Así como el oficialismo quebró sus bases con el movimiento sindical, como lo revelaron varios paros generales y parciales, la movilización activa de los campesinos, puede resquebrajar otra de las bases de sustentación de la actual administración, agitada por la fisura que significó la dimisión del vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez.
Esta primera protesta del agro contra el gobierno –que se extenderá hasta el sábado– fue lanzada por la Federación Agraria, Coninagro y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), pero no por la Sociedad Rural que en general agrupa a los grandes productores.
Su titular Enrique Crotto, consideró que la protesta era «inoportuna», debido al «complejo momento político que vive el país». Sin embargo, un grupo de socios opositores desoyó esta decisión y anunció que se plegará a la medida de fuerza por las suyas.
El ministro de Economía, José Luis Machinea, ofreció el miércoles a los productores facilidades impositivas y otros mecanismos de ayuda. Pero los ruralistas reclamaban más: que se eliminen los impuestos distorsivos y se apliquen políticas activas para que el campo recupere rentabilidad. Una parte de la dirigencia, incluso, sugirió la aplicación de compensaciones en los precios de algunos productos.
«Atravesamos la peor crisis sectorial en 50 años y llegamos al límite de un paro para hacernos oír, porque no podemos seguir trabajando a pérdida», explicó ayer Manuel Cabanellas, el titular de CRA. La convergencia de bajos precios en los granos, altos costos internos y un elevado endeudamiento son las claves para entender el origen de la protesta.
Pese al feriado de la víspera el paro observa un alto nivel de acatamiento entre los productores.
Según una encuesta reciente del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), los chacareros han modificado notablemente su expectativa sobre la economía argentina a lo largo de los diez meses de gestión de De la Rúa. A principios del año, el 40% de los productores consultados se mostró «optimista» con el futuro. Hoy, el porcentaje se redujo al 11%, y los pesimistas suman 43% .
Grupos de productores –enrolados en la Federación Agraria– se instalaron en diferentes rutas del país, para «controlar» el tránsito de camiones. Solamente dejan pasar los vehículos que transportan alimentos perecederos, como leche, frutas y verduras.
Los piquetes de huelga se vieron en puntos clave de la red caminera de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y la Mesopotamia. Como zona especialmente conflictiva aparece la provincia de Entre Ríos, ya que allí los productores montan una guardia activa en el túnel subfluvial Hernandarias y el puente Zárate-Brazo Largo.
Pese a que ayer la movilización ha sido pacífica. No obstante, la situación podría complicarse si adhieren a esta protesta rural algunas cámaras de camioneros. Esta posibilidad está latente desde que la Confederación Nacional del Transporte Argentino (CNTA), que protagonizó un paro hace dos semanas, dejó a sus bases «en libertad de acción» para solidarizarse con los chacareros.
«Todos los sectores productivos sufren la misma crisis sin diferencia de rubros», se justificó esa entidad
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