Carrillo cree que la crispación creada por el PP hace difícil llegar a consensos

Hace 30 años legalizaban al Partido Comunista de España

En declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, Carrillo explicó que la España de hoy en día «no se parece en nada» a la de hace 30 años, aunque señaló que ¨ha habido un proceso de recuperación de la derecha bajo una dirección muy radical¨ por el que los consensos que entonces se alcanzaron ¨hoy son imposibles¨.

¨Hay una situación de crispación creada por dirigentes del PP y algunas organizaciones paralelas que hacen muy difícil un consenso -continuó-. Es dramático y una contradicción flagrante con la España de hoy, que no se parece en nada a aquella excepto en esa derecha intransigente que entonces pesaba relativamente menos de lo que pesa hoy¨.

En el día en el que se cumplen 30 años de la legalización del PCE, Carrillo explicó que en el momento en el que el acontecimiento se hizo público se encontraba con su familia en Francia ¨esperando la noticia¨ porque ya entonces sabía que el Gobierno ¨tenía la intención de hacerlo¨ y que estaba ¨buscando la fórmula¨. Según subrayó, para él ¨estaba claro¨ que España ¨caminaba hacia la apertura de una vía democrática¨ en la que era ¨inconcebible¨ que no participara el PCE.

El histórico dirigente de los comunistas desveló que antes de que la legalización se hiciera pública ya había tenido una entrevista ‘de casi seis horas’ con Suárez en la que habían alcanzado ‘un entendimiento casi completo¨.

¨Yo ya sabía sabía que el Gobierno tenía la intención de legalizarnos y que estaba buscando la fórmula, porque no era fácil¨, reconoció.

Los 30 años de la legalización del Partido Comunista de España (PCE), una fecha clave en la transición hacia la democracia que ocurría dos meses antes de la celebración de las primeras elecciones generales desde el levantamiento militar de 1936.

«Señoras y señores, hace unos momentos, fuentes autorizadas del Ministerio de Gobernación han confirmado que el Partido Comunista de España ha quedado legalizado», afirmaba un locutor de Radio Nacional de España (RNE) poco después de las seis de la tarde del 9 de abril de 1977, que ese año era sábado santo.

Ese era el resultado de intensas negociaciones entre el presidente del gobierno español, el centrista Adolfo Suárez, y el líder del PCE en el exilio en la vecina Francia, Santiago Carrillo, que ponía fin a casi 40 años de condena a la represión, el silencio y el exilio de miles de españoles.

La vuelta a España en los meses siguientes de la presidenta del PCE en el exilio en la entonces URSS, Dolores Ibárruri, conocida como la «Pasionaria», y del poeta Rafael Alberti, tres 38 años de exilio, entre otros, serían otra señal de los nuevos tiempos.

«Han pasado 30 años y el PCE, pese a las dificultades y el imparable proceso de mundialización capitalista, sigue en la brecha, en la lucha política, social y cultural, defendiendo una sociedad más democrática, justa y solidaria», indicó esta semana el PCE en un comunicado.

En estas tres décadas, los comunistas españoles perdieron la influencia que desempeñaron en la transición hacia la democracia en España, como demuestran las cifras: en la primera legislatura del Congreso de los Diputados (1979-82) el PCE tenía 25 diputados.

En 1986 formó el núcleo central de la coalición Izquierda Unida (IU), plataforma creada para rechazar el ingreso de España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) defendido por el socialista Felipe González.

En las elecciones legislativas de marzo de 2004, IU obtuvo 4,96% de los votos, es decir cinco diputados en el Parlamento. No obstante sigue siendo la tercera fuerza política a nivel general en España. El coordinador general de IU desde el año 2000 es Gaspar Llamazares -procedente del Partido Comunista de Asturias-, que representa una izquierda marxista moderna, alejada de la ortodoxia comunista.

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