"No debemos ilusionarnos"
Washington, AFP
Pese a que la efectividad de Clinton en el proceso de paz flaquea al fin de su mandato, la cumbre de Charm el Cheij contará con la presencia del presidente estadounidense, junto al presidente egipcio Hosni Mubarak, el primer ministro israelí Ehud Barak, el rey jordano Abdulah II y el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat.
Después de trabajar incansablemente durante los últimos siete años para buscar un acuerdo de paz en el Medio Oriente, los funcionarios estadounidenses aborrecen aceptar que la influencia de Clinton podría estar menguando. Lo único que admiten, y en privado, es que al mandatario le queda poco tiempo para rescatar al proceso de paz.
«Nosotros lo sabemos, ellos lo saben, pero no podemos simplemente darnos por vencidos por el almanaque», dijo un alto funcionario del gobierno. «Es un momento crucial y el presidente no va a abandonar ahora».
Y Clinton ha logrado revivir al proceso de paz anteriormente.
En julio, el presidente logró que la cumbre de Camp David resurgiera de su muerte anunciada, antes de aceptar que, pese a que se habían registrado progresos en el tratamiento de los aspectos más difíciles, no era posible firmar un acuerdo.
Pero ahora, con los progresos de Camp David aplastados por la espiral de violencia que dejó más de 100 muertos –mayoritariamente palestinos– en Israel, Cisjordania y la franja de Gaza, Washington sólo puede minimizar las esperanzas de Charm el Cheij.
Al anunciar solemnemente su participación en la cumbre, Clinton advirtió que pese a que Arafat y Barak a la postre habían sucumbido a las presiones internacionales para asistir a la cita, los resultados del encuentro eran inciertos.
«No debemos hacernos ilusiones. La buena noticia es que las partes aceptaron reunirse y la situación parece más tranquila, pero el camino que falta por recorrer es difícil. La situación es aún muy tensa», añadió.
Un alto funcionario del Departamento de Estado dijo que el mejor resultado que se podía esperar de la cumbre de Egipto sería la creación y la instrumentación de medidas para recuperar la confianza que las partes aparentemente habían logrado en Camp David.
Estas medidas podrían incluir una investigación internacional sobre las causas que derivaron en la espiral de violencia que estalló hace poco más de dos semanas. Este es uno de los reclamos claves de los palestinos.
También se podría ir más allá y crear otras comisiones destinadas a mejorar la comunicación y la logística entre las partes.
«Ahora estamos en una etapa en la que necesitamos salir de la confrontación violenta de las calles, solamente para volver a lo que teníamos muy recientemente: la confrontación civil en una mesa de negociaciones», dijo la fuente.
En su discurso radial semanal, Clinton se hizo eco de esos sentimientos y prometió continuar con sus esfuerzos para reencaminar al proceso de paz.
«Poner fin a la violencia en Medio Oriente y que las partes vuelvan a dialogar será difícil luego de lo que pasó», dijo.
«Pero sin importar cuán difícil pueda ser la tarea, sin importar cuán terribles hayan sido las imágenes de la violencia de esta semana, el esfuerzo debe continuar con el firme apoyo de Estados Unidos», afirmó.
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