El mando militar coludido con los paramilitares de AUC

Parece no tener fin el escándalo de los estrechos vínculos del gobierno de Uribe con las bandas paramilitares de las AUC, organización terrorista e integrante de la red del narcotráfico. Ahora estalla la connivencia que el propio comandante en jefe del ejército, general Mario Montoya, mantiene con estas organizaciones criminales desde largo tiempo atrás, habiendo participado en operativos conjuntos con ellas que derivaron en masacres contra la población. Esto fue revelado por Los Angeles Times en base a informes de la CIA, y reproducido en El Tiempo de Bogotá. Dato fundamental: el general Montoya fue jefe de la base militar de Tres Esquinas, montada por EEUU y pieza fundamental del Plan Colombia. En un comunicado del lunes 26 el gobierno colombiano pidió a las agencias extranjeras de inteligencia que cualquier acusación contra miembros de instituciones de su país sea presentada ante la justicia. El comunicado recuerda que Montoya fue jefe de la base de Tres Esquinas y que «para ser comandante de esa unidad es condición previa el visto bueno colombiano y de Estados Unidos».

El periodista Greg Miller, del diario Los Angeles Times, consiguió un informe de la CIA sobre el tema aludido, que al parecer ya estaba en conocimiento del Departamento de Estado, el Consejo Nacional de Seguridad y el FBI. El diario angelino dice que la CIA intentó impedir la difusión del informe, a pesar de lo cual lo publicó (aunque omitiendo muchos nombres y detalles), bajo el título: «Colombia army chief linked to outlaw militias ( jefe militar colombiano ligado a milicias fuera de la ley). El autor de la nota, reporteado por el corresponsal de El Tiempo en Washington, Sergio Gómez Maseri, declaró que la CIA le pidió que omitiera mencionar la fuente (que según él es ajena a la central de inteligencia). En El Tiempo de Bogotá se reprodujo lo esencial de la información de Los Angeles Times, lo que obligó a la casa de Nariño a salir a la palestra para capear el temporal suscitado.

La base de informe de la CIA es un documento referido la operación Orión en Medellín (como veremos), el cual «está firmado por el general Montoya, un comandante de la policía del área y el paramilitar Fabio Jaramillo, lugarteniente del capo de la mafia Diego Fernando Murillo Bejarano, conocido por el alias de ‘don Berna'». Todos juntos en sociedad, o revolcados en el mismo lodo. La versión, siempre según la CIA, es corroborada por el coronel Rey A. Vélez, «attaché» del Pentágono en la embajada norteamericana en Bogotá, el cual agrega que en el operativo estaba implicado además otro comandante, el general Freddy Padilla, que entonces se encontraba en Barranquilla.

El diario californiano dice también, citando fuentes del gobierno de EEUU, que al mismo presidente Uribe se le ha investigado para determinar si tiene vínculos con los paramilitares; y aunque no se los encontraron, «fueron enfáticos, eso sí, en que tampoco lo podían descartar».

La operación Orión se realizó a partir de octubre 2002 en la comuna 13 de Medellín y en ella participaron en forma coordinada el ejército, la policía, la fuerza aérea, en total 1500 miembros apoyados por tanques cascabel y helicópteros, más los servicios de inteligencia (DAS) y también los paramilitares, según surge del documento mencionado. El general Montoya dirigía la Brigada IV de Medellín. La operación dejó 16 muertos y 362 detenidos. Organizaciones de DDHH denunciaron asesinatos de civiles, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas a consecuencia del operativo, subrayando que éste fue organizado en forma conjunta con los «paras», al punto de que el capo «don Berna» es investigado por el mismo junto a los integrantes de la fuerza pública.

En un reportaje de El Tiempo a Montoya publicado el mismo lunes 26 se le recuerda que el operativo Orión no es la única vez que trabajó conjuntamente con los paramilitares; que el coronel Hernán Mejía también está ante la justicia por sus vínculos con los «paras»; y que los jefes paramilitares que están declarando en el marco de la ley de Justicia y Paz sólo mencionan como autores de masacres a generales que ya están muertos. O sea que se encubren mutuamente.

En dicho reportaje se recuerdan otras matanzas conjuntas de la fuerza militar y de los «paras» (a los que se solía mencionar como una brigada más del ejército). Tales son los casos de Jamundí y de San José de Apartadó, por el cual son interrogados 69 militares.

La conclusión del LATimes es que «personas cercanas al presidente Uribe, entre ellas ocho congresistas y su ex jefe de inteligencia Jorge Noguera están siendo investigados por sus nexos con paramilitares, lo que metería al ejército en medio del escándalo de la ‘parapolítica'». Estima que esto podría afectar la ampliación del Plan Colombia (que está en el orden del día de una Comisión de la Cámara) y el TLC entre ambos países, en un Congreso de mayoría demócrata. En Colombia el gobierno acumula una pifia sobre otra. A la maniobra diversionista de Uribe contra el Polo Democrático se sumó la patada de mulo del nuevo canciller Araújo acusando a Chávez de vínculos con las Farc, de lo que debió retractarse. En la crónica de El Tiempo, Montoya aparece recibiendo informes de la Brigada contra el narcotráfico en la frontera con Ecuador, que se introdujo con sus fumigaciones mortíferas en territorio del país vecino suscitando la protesta vehemente del gobierno de Correa. *

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