Las mujeres de Fujimori

Lima, Reuters

Durante sus 10 años en el poder, el presidente Alberto Fujimori ha demostrado que las mujeres en puestos clave, han sido siempre las que han dado la cara cuando se trata de defender, contra viento y marea, a su gobierno. Pero en la otra orilla ha surgido también la férrea oposición de otras mujeres, que ven a Fujimori como una persona sin escrúpulos, una actitud que mostró cuando sacó del Palacio de Gobierno a su cónyuge tras una denuncia de corrupción.

La muestra de apoyo incondicional se robusteció el jueves, cuando las cuatro mujeres que dirigen el Congreso salieron victoriosas tras una histórica y maratónica votación de censura, planteada por casi la mitad de los 120 miembros del Parlamento. «Somos cuatro mujeres que estamos defendiendo el principio de lealtad; de lealtad a Fujimori», dijo la presidenta del Congreso, Martha Hildebrandt, al defender la permanencia en su puesto en medio de acusaciones de autoritarismo.

La censura contra la presidenta y la primera, segunda y tercera vicepresidentas del Congreso abría la posibilidad de la conformación de una corriente dominada por la oposición y el camino para declarar la vacancia de la presidencia de Fujimori, según Hildebrandt. La oposición acusó a Hildebrandt de controlar el Congreso bajo la lupa de Fujimori, de quien creen busca manejar las reformas camino a unas elecciones anticipadas. Fujimori se vio obligado a convocar a nuevos comicios por un escándalo de corrupción que implicó a su mano derecha y ex asesor de Inteligencia, Vladimiro Montesinos. El protagonismo en la política peruana de las mujeres y su dura defensa a Fujimori no es novedad desde que el jefe de Estado ganó el poder por primera vez en 1990. Una de sus más fieles defensoras a capa y espada es la legisladora y ex presidenta del Congreso, Martha Chávez, quien ingresó al gobierno tras el autogolpe de 1992, cuando Fujimori disolvió el Parlamento y el Poder Judicial con ayuda de militares, alegando que le impedían gobernar eficientemente.

Las mujeres tuvieron también rol importante en la trinchera armada contra el gobierno peruano. Durante la lucha rebelde del maoísta Sendero Luminoso, fueron las mujeres las que lideraron los comandos más sanguinarios, según analistas.

«Eran hasta jefas militares y a veces eran las que daban el tiro de gracia en sus ejecuciones a autoridades y oficiales del Ejército», dijo el experto en guerrillas, Raúl González. Y en el juego de amor y odio entre Fujimori y las mujeres no estuvo ajena la familia del mismo mandatario.

Susana Higuchi, divorciada de Fujimori cerca del término de su primer gobierno, se enfrentó a su ex esposo muchas veces y ahora desde un escaño en el Congreso flamea la bandera contra lo que llama «la corrupción en 10 años de poder». Higuchi, quien tiene cuatro hijos con Fujimori, encaró por primera vez al presidente en 1992 cuando denunció a su cuñada de una presunta venta ilegal de ropa donada de Japón. Y hace cuatro semanas fue ella una de las integrantes del grupo político que destapó el mayor escándalo de corrupción en el gobierno y que obligó el repliegue de Fujimori.

«Las mujeres han sido fuertes, luchadoras y aguerridas para sobresalir dentro de reglas hechas por hombres en el juego del poder», explicó la analista Salazar. En el bando de salvaguardar la integridad política de Fujimori, su hija Keiko –Primera Dama de Perú–, salió al frente para limpiar la imagen de su padre ante la crisis política por el caso de Montesinos.

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