La derecha acusa a Correa de querer disolver el Congreso

Oposición ecuatoriana inició una nueva ofensiva política

El juez Wilson Mendoza denunció ayer amenazas del congresista Luis Fernández por haber negado el viernes un recurso de amparo para restituirlo a él y a los otros sancionados, y señaló que en el hecho está involucrado el depuesto ex presidente Lucio Gutiérrez.

Tras varios reveses judiciales que llevaron al Ejecutivo a afirmar que la oposición «ha sido derrotada», la coalición de derecha anunció ayer que el Tribunal Constitucional (TC) admitió el trámite de una queja electoral que presentó para suspender las destituciones.

«Al ser admitido el trámite están suspendidos los efectos de la ilegal resolución del Tribunal Supremo Electoral (TSE)», expresó Pascual del Cioppo, uno de los afectados.

Agregó que el TC debe pronunciarse además sobre la apelación al fallo de Mendoza, y acerca de una demanda contra la «inconstitucional» convocatoria de un plebiscito para el 15 de abril, en el cual se definirá la Constituyente.

El pasado 7 de marzo el TSE destituyó a los 57 legisladores por «obstruir» el proceso Constituyente.

La corte electoral reaccionó luego de que su presidente, Jorge Acosta, fuera «sustituido» por su suplente al citar la consulta popular con un estatuto planteado por el mandatario Rafael Correa, que deja abierta la posibilidad de que el Congreso (con 100 curules) sea disuelto por la Asamblea.

Asimismo, la oposición denunció que el gobierno pretende asumir todos los poderes disolviendo el Legislativo y que «miente» al afirmar que los detractores interfieren en la consulta.

«Con esa mentira se están cometiendo actos de rompimiento del orden democrático y constitucional, de barbarie, intimidación y tumulto callejero que no se pueden permitir», declaró del Cioppo.

«Se están asumiendo los poderes disolviendo a la oposición de manera violenta», dijo, y sostuvo que el gobierno está «presionando» a jueces para que dicten fallos a su favor oponiéndose a la restitución de los parlamentarios y a demandas de ilegalidad presentadas contra el referendo.

Entretanto, el ministro de Agricultura, Carlos Vallejo, afirmó que «es equivocado hablar de que el gobierno está interesado en disolver a la oposición».

«La oposición está disolviéndose a sí misma», añadió, al descartar que el gobierno de Correa tenga responsabilidad en la destitución de los diputados.

El sábado el mandatario expresó que la situación de Ecuador -alterada por la pugna de poderes- se normalizará tras confirmarse la derrota de la oposición.

«El camino está expedito para que se normalice la vida política en el país», declaró, enfatizando que «siempre ha habido Congreso, va a seguir habiendo 100 congresistas, va a haber una oposición porque los suplentes son de los mismos partidos que de los principales».

Correa, quien aspira a que la Constituyente transforme el marco institucional para insertar a Ecuador en el socialismo del siglo XXI -que impulsa el presidente venezolano Hugo Chávez-, aspira a que el martes se reanuden las actividades del Legislativo, que no ha sesionado desde el 8 de marzo por falta de quórum. *

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