La elección en Entre Ríos no modificará la tensión argentino-uruguaya

Se despeja el panorama para las presidenciales argentinas

Vayamos por partes. Néstor Kirchner, cuando a octubre se remite, guarda el secreto de su decisión como si fuera donde se encuentra el Santo Grial. Pero es difícil que no sea la senadora Cristina Fernández la pretendiente para el oficialismo, sea por la coyuntura económica sea porque la oposición no consigue, de tantas ofertas que hoy sedimentan, que una de ellas derive en atractiva como alternativa para llegar al balotaje en octubre.

En la oposición hay dudas sobre los sondeos vistos fracasos recientes de mediciones y creen que errores de Kirchner, como la manipulación de los índices del costo de vida, constituyen una verdadera derrota moral. Computan como negativo para la imagen oficial la riña peronista en la provincia de La Rioja donde quedó defenestrado el gobernador Angel Maza por su segundo, Luis Beder Herrera. Kirchner eludió intervenir el distrito, como le rogó su aliado Maza para zafar. Kirchner quiso evitar que el escándalo nacido de una vulgar pelea por el poder, lo salpicara aún más. El lío desnudó el esquema de acumulación presidencial que no puede salir de respaldarse en lo que fueron aliados de Carlos Menem o Eduardo Duhalde, sus enemigos.

Carrió despejó incertidumbres y se sumó a la nómina de vestales opositoras. Estaba ya el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, elevando sus perspectivas desde que la esperanza blanca de las derechas, el empresario Mauricio Macri, se decidió por disputar la Capital Federal. Para alegría de la Rosada, el socio de Macri en PRO, Ricardo López Murphy, también se largó a la carrera sin un cobre en los bolsillos y con semejante furia contra Lavagna como contra el Presidente: «Son lo mismo en Economía», afirma. Ese encono achica las posibilidades de algún acuerdo Macri-Lavagna, pero el primero puede separarse de su aliado. Si fueran pocas las ofertas para la derecha, allí está con lo suyo, poco, Carlos Menem. O el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch en sociedad con el peronista Ramón Puerta, ex senador que fuera efímero presidente en 2001, cuando la crisis casi se lleva al país al infierno.

La líder del ARI renunció a su banca sin razones atendibles y también al partido que fundó y por lógica a su conducción para, dijo, tener manos libres en la construcción de una coalición donde primarán las personalidades sin importar de qué signo ideológico sean siempre que la honradez, la inteligencia y la vocación de servicio los distingan. La novedosa idea por ahora carece de nombres y de organizaciones. «Si no triunfo, no vuelvo a competir» dijo, provocando más confusión entre los suyos.

La ex diputada menea demasiado como aliado el nombre del senador nacional Rubén Giustiniani que es el titular de Partido Socialista. Un congreso extraordinario en abril fijará su línea electoral. Algunos distritos tienen disposición a acordar con el kirchnerismo. Al PS lo que hoy le importa es que nada dañe su objetivo clave de triunfar en la elección de gobernador en Santa Fe en setiembre. Uno de los suyos, Hermes Binner, va primero en las encuestas y el ARI está en la coalición electoral. Otro objetivo, evitar su centrifugación.

Kirchner acaba de tener una satisfacción con la elección de gobernador en Catamarca donde renovó mandato el radical K. Brizuela del Moral que llevó como vice a una kirchnerista en la primera incursión de fuste de la «concertación plural». Hoy repetirá en Entre Ríos. Es que allí los candidatos con chances se desviven por exhibirse como kirchneristas.

Detengámonos en esta elección. Hasta hace poco se especulaba que un nuevo gobernador con aval popular tendría peso para encarar la especial situación de los que cortan los nexos terrestres con Uruguay por la construcción de la pastera Botnia. especialmente en Gualeguaychú. Pero todos los candidatos han dicho que comparten las ambiciones y los métodos de los asambleístas e incluyeron en sus listas a militantes contra las pasteras.

El bendecido del actual gobernador Jorge Busti, Sergio Urribarri pide la reubicación de Botnia; el que le sigue en las encuestas -Julio Solanas-, que como el anterior se arroga la representación del kirchnerismo en la provincia. proclama que hay en disputa «una cuestión de soberanía». Lejos de esos pronósticos figuran Emilio Martínez Garbino, ex intendente de Gualeguaychú, representante de una coalición de radicales, peronistas, socialistas, comunistas y aristas, que reclama que cualquier mudanza de la pastera debería ser «fuera de la región». Y más o menos, los que restan.

Atención: el prestigioso periodista entrerriano Daniel Einz, director de la revista Análisis, afirma que en toda la provincia lo de las papeleras estuvo en cuarto orden y que salvo el ex intendente de Gualeguaychú, los otros no hicieron del conflicto el centro de su campaña electoral. Sin embargo la meneada idea que después de estas elecciones se abrirían caminos a favor de un entendimiento, se desvanece y altos funcionarios reconocen que Kirchner difícilmente haga algo concreto a favor del diálogo antes de las presidenciales. Y para entonces Botnia estará funcionado y podrá verificarse si las aprensiones ciudadanas sobre contaminación fatal, es real o no.

Sin Carrió disputando por el gobierno de la Ciudad Autónoma, el gran juego queda en manos de Macri, del actual gobernante, Jorge Telerman, que se manifiesta «kirchnerista autónomo» y del kirchnerista «puro», el ministro de Educación, Daniel Filmus. En rigor la ex líder del ARI hizo una jugada mediática, amenazando pelear en este distrito pero nunca lo valoró como posible.

La división kirchnerista puede facilitar una victoria a Macri, aunque por ahora todos los sondeos sostienen que hay segundo turno. Filmus, alentado por Kirchner, y Telerman hacen esfuerzos por atraerse a sectores de izquierda. El ministro de Educación llevará como su segundo a Carlos Heller, titular de un banco cooperativo de gran peso, Credicop. Heller tiene estrechos vínculos con el Partido Comunista, aunque a una revista le dijo que jamás fue su afiliado. Curioso: Telerman también estuvo en el PC juvenil al igual que Filmus y otro participante fuerte de esta elección, Aníbal Ibarra, que será el primer candidato con Filmus para legislador porteño.

El Comité Central del PCA por 14 votos contra 10 y 30 abstenciones, decidió autorizar a afiliados a sumarse a la decisión de Heller, a pesar que el órgano partidario, «Nuestra Propuesta» sostenga que «Telerman y Filmus son lo mismo». Además el PCA estuvo activo en las calles para que Ibarra fuera relevado de la jefatura del gobierno local por la tragedia de la disco Cromagnon, y sus 197 muertos. A Ibarra lo impugnan sectores radicalizados y un sector de familiares de las víctimas, pero los sondeos le otorgan una imagen positiva envidiable. Nunca fue popular el juicio político contra Ibarra, manipulado por las huestes de Macri en la Legislatura y por la ultraizquierda con movilizaciones.

Telerman desearía como ladero a un socialista pero ese partido tiene en la Ciudad muchos problemas para ponerse de acuerdo en el candidato. El PS local es hace rato parte del gobierno porteño y sería incoherente que hoy haga otra cosa. Nada es sencillo, no todo es coherente y menos, lineal. *

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