Distintos atentados cobraron la vida de al menos 59 personas

Tras la conferencia en Bagdad, la violencia no cedió en Irak

La ola de atentados ocurrió además mientras millones de peregrinos chiitas abandonaban Kerbala, 110 kilómetros al sur de Bagdad, tras el fin de la conmemoración del 40º día después de la muerte del imán Hussein, a la que asistieron «entre 6 y 9 millones de peregrinos», según las autoridades locales.

En Bagdad, tres atentados mataron a por lo menos 43 personas. El más mortífero, con 31 muertos y 25 heridos, tomó como blanco a peregrinos que regresaban de Kerbala, indicaron los servicios de seguridad.

El atentado se produjo en el barrio de Karrada, donde otros dos civiles resultaron heridos cuando un coche bomba explotó cerca de un puesto de control policial.

Otros diez civiles murieron y siete resultaron heridos en un atentado suicida. Un hombre que llevaba un cinturón con explosivos se inmoló dentro de un minibús en el barrio de Mustansiriya, en el noreste de la capital, según las fuentes de los servicios de seguridad.

Además, dieciséis personas perdieron la vida en otros atentados en diversos puntos del país, entre ellas cuatro en un ataque presumiblemente suicida contra la sede del Partido Islámico, el principal partido sunita iraquí, en Mosul (norte).

La oleada de atentados se produjo después de que el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, pidiera el sábado a los países vecinos que cesaran de inmiscuirse en sus asuntos internos.

«Pedimos que los países de la región y de otros lugares cesen su injerencia y sus tentativas de influir en la situación política iraquí, al apoyar a tendencias religiosas, etnias o grupos», afirmó el primer ministro durante la conferencia internacional, que contó con 17 participantes.

El canciller iraquí, Hoshiyar Zebari, indicó ayer que el encuentro sirvió para romper el hielo entre Irak e Irán, pero que necesita ser apoyado con acciones concretas.

«Creo que la conferencia de ayer (sábado) significó un intento de romper el hielo para generar el clima propicio para algunas discusiones», indicó Zebari a la CNN.

El embajador estadounidense en Irak, Zalmay Jalilzad, se congratuló igualmente por las discusiones con los iraníes, al mismo tiempo que pidió a los vecinos de Irak ­entre ellos Irán­ poner fin a la infiltración de combatientes o armas.

El representante iraní, el viceministro de Relaciones exteriores Abbas Araghtchi, rechazó las acusaciones estadounidenses.

«No existe ninguna razón para interferir en los asuntos internos de Irak», afirmó. Agregó que Irak necesita, «para garantizar la paz y la estabilidad (…), de un calendario de retirada de las tropas extranjeras».

Por su parte, la secretaria de Estado adjunta de Estados Unidos encargada de Asuntos humanitarios, Ellen Sauerbrey, indicó en El Cairo que su país acogerá al menos a 7 mil refugiados iraquíes en los próximos meses. Cerca de dos millones de iraquíes huyeron de su país, la mayoría rumbo a Jordania o Siria, a causa del conflicto.

Finalmente, el Alto Tribunal Penal Iraquí desmintió la información según la cual el juez Rauf Rachid Abdel Rahmane, que condenó a muerte al ex presidente Saddam Hussein, pidió asilo político en Gran Bretaña.

«El juez tomó vacaciones en el extranjero y nos llamó desde Londres para desmentir categóricamente esa información», aseguró el juez Aref al-Shahin, presidente del Alto tribunal penal.

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