Francia: Chirac no será candidato
En un esperado discurso dirigido a la nación, Chirac afirmó: «Al término de este mandato, llegará el momento de servirles de otra manera. No pediré sus votos de nuevo» y garantizó que seguirá «luchando con el mismo entusiasmo y pasión por la justicia, la paz y el progreso de Francia».
A seis semanas de la primera vuelta de los comicios, el mandatario conservador francés confirmó que abandonará la presidencia a mediados de mayo y dejará el camino libre al candidato de su partido (UMP), Nicolas Sarkozy, al que sin embargo no mencionó en ningún momento en su intervención de ayer.
El gran misterio ahora es si Chirac le brindará su apoyo a Sarkozy o se mantendrá alejado de la campaña electoral.
«Con respecto a las elecciones, ya tendré ocasión de expresar mis elecciones personales», se limitó a afirmar el jefe de Estado.
Las malas relaciones entre Chirac y Sarkozy se remontan a 1995, cuando éste traicionó al actual mandatario defendiendo la candidatura de Edouard Balladur en las presidenciales en las que Chirac resultó vencedor.
Según los últimos sondeos, el candidato de la UMP es el favorito de las elecciones presidenciales de abril y mayo, en las que derrotaría a su adversaria socialista, Ségolène Royal, y al líder de centro, François Bayrou.
Pese a que en las últimas semanas sus intenciones no dejaban lugar a dudas, Chirac quiso esperar hasta el último momento para anunciar su decisión, ya que el 16 de marzo es la fecha límite para que los aspirantes presenten 500 firmas de autoridades, un requisito necesario para disputar las elecciones.
«Amo a Francia apasionadamente. Puse todo mi corazón, toda mi energía y toda mi fuerza a su servicio, a vuestro servicio. Servir a Francia y a la paz fue el compromiso de toda mi vida», declaró Chirac en una especie de testamento hablado.
En su discurso, Chirac aseguró que le hubiera gustado llegar más lejos en su trabajo pero admitió que está «orgulloso» del trabajo realizado en estos 12 años. El mandatario citó como especiales logros la reforma de las pensiones, la reducción de la inseguridad y la delincuencia y el descenso del desempleo.
En este mensaje de despedida, Chirac también pidió a sus compatriotas que no se «alíen jamás con el extremismo o el racismo» y que defiendan «la tolerancia», el «respeto entre los hombres y las culturas», la paz, el desarrollo de todos y la defensa de un planeta en peligro.
«Francia no es un país como los demás, tiene responsabilidades particulares heredadas de su historia y de los valores particulares que contribuyó a forjar», declaró.
Además, pidió a los franceses que entiendan la importancia de la construcción europea pese al rotundo ‘No’ a la Constitución continental que ese país pronunció en un referéndum en 2005.
«Solos no podremos hacer frente a las transformaciones económicas del mundo. Francia debe reafirmar la exigencia de una Europa fuerte (…) Nuestro futuro va en ello», pidió.
Difícil de encasillar, complejo y hábil, Chirac se vio en los últimos tiempos aislado dentro de su propio partido y contempló impotente cómo su popularidad caía en picada tras el ‘No’ a la Constitución europea en un referéndum organizado por él mismo en 2005 y a la revuelta popular en los suburbios de París meses después.
Dos veces presidente, otras dos primer ministro, alcalde de París durante casi dos décadas, diputado a los 35 años y titular de Agricultura a los 40, el jefe de Estado pertenece a una gran generación de jefes de Estado casi extinta, y con los años supo evolucionar, a menudo entre muchas contradicciones, para mantenerse en el poder.
Los franceses lo recordarán sin duda por su oposición férrea a Estados Unidos en el inicio de la ofensiva contra Irak en 2003 y como un presidente simpático, sibarita y valiente a la hora de defender el honor de su país.
Adversarios
El esperado anuncio del jefe de Estado francés, Jacques Chirac, de abandonar la presidencia en mayo, suscitó reacciones encontradas entre sus adversarios políticos, que elogiaron sin embargo «la dignidad» del dirigente y el inicio de una nueva era política en el país.
Latinoamérica
En sus 12 años en la presidencia, Jacques Chirac quiso construir una relación privilegiada con América Latina, una región a menudo tratada con negligencia por la diplomacia francesa y donde el jefe de Estado despierta un gran respeto y admiración.
Imitando al presidente Charles de Gaulle, quien en su gira por América Latina en 1964 llamó a «estrechar las relaciones con el subcontinente para contribuir al progreso, el equilibrio y la paz mundial», Chirac quiso aumentar la presencia de Francia en esta región, donde encontró grandes aliados y compañeros, como Brasil y Chile.
En numerosas ocasiones Chirac aseguró que su país y América Latina mantienen una «relación privilegiada, comparten los mismos valores y una visión del mundo multipolar».
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