Triunfo antipinochetista
La Corte Suprema británica dijo que considerará el mérito de una solicitud del gobierno belga y seis grupos defensores de los derechos humanos opuestos a la decisión británica de que Pinochet no está en condiciones de salud para ser juzgado y que se le debe permitir el regreso a Chile.
Tres jueces de la Corte Suprema aceptaron el pedido de revisar la decisión del ministro del Interior, Jack Straw, quien apoyado en un informe médico dijo que Pinochet, de 84 anos, no deber ser extraditado a Espana.
«Estamos muy felices, saludamos la decisión y ahora veremos lo que dice la Corte sobre el caso», dijo una portavoz de Amnistía Internacional.
Bélgica y los seis grupos defensores de los derechos humanos habían pedido ver la evidencia en la que Straw se basó para anunciar su «inclinación» a liberar a Pinochet, detenido en Londres desde hace 15 meses a pedido de un juez espanol.
Los demandantes afirmaron a la Justicia que en la medida en que no se les permita ver los reportes médicos, no están en condiciones de disputar la decisión de Straw.
«Este es otro triunfo de la Justicia británica», dijo Reed Brody, del grupo estadounidense de derechos humanos Human Rights Watch, que participa en el reclamo.
«Esta es una victoria para el debido proceso, y para el derecho de las víctimas de Pinochet de que su reclamo de justicia no se viera impedido por una evidencia secreta examinada a puertas cerradas», destacó.
Confiado en que la batalla ahora está lejos de concluir, dijo que «el avión se puede ir de regreso» a las Bermudas, aludiendo a la aeronave militar chilena que llegó a Gran Bretana para recoger a Pinochet, luego de estar previamente en esas islas.
Pero Jonathan Sumption, abogado de Straw, dijo a la Corte que el ministro del Interior había entregado toda la información que las partes interesadas necesitaban conocer.
«El secretario del Interior está perfectamente al tanto de la gravedad de los crímenes de los que se acusa al senador Pinochet y de los sentimientos de las víctimas», agregó. El abogado afirmó que Straw no necesita que le recuerden de que en caso de que sea posible, Pinochet debería encarar un juicio.
Pero Sumption anadió que el ministro no puede abordar el caso de la extradición de Pinochet simplemente como un símbolo de la indignación que mucha gente siente por lo que ocurrió en Chile en la década de 1970.
Más de 3.000 personas murieron o desaparecieron durante el régimen de 17 anos que Pinochet instaló al derrocar al presidente socialista Salvador Allende, el 11 de setiembre de 1973.
La decisión de ayer implica que la Corte Suprema considera que Bélgica y los seis grupos de derechos humanos tienen argumentos que al menos merecen ser escuchados.
Pero con ello también se abre la opción para que cualquier decisión que emita la Corte sobre dichos argumentos pueda ser apelada ante la Cámara de los Lores, la mayor instancia judicial en Gran Bretana.
Un experto legal destacó que «el efecto de esta decisión es que un caso que todos pensaron que iba a terminar al finalizar esta semana, ahora tiene la posibilidad de prolongarse por varios meses más».
El magistrado espanol Baltasar Garzón, quien en octubre de 1998 logró el arresto de Pinochet en Londres, quiere juzgarlo por crímenes cometidos durante su régimen en Chile.
Pero Garzón no participa en este último reclamo porque el gobierno espanol, alegando que el caso ha pasado de la esfera judicial a la política, se ha negado a canalizar sus nuevos requerimientos.
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