Corresponsal en Argentina

Luz para salvar la Alianza

Por Isidoro Gilbert

Dice que por casualidad llegó al país. El ex secretario de Estado Henry Kissinger se reunió con el presidente en la casa de gobierno para «informarme» sobre lo que pasa en la Argentina, agregando un nuevo condimento a los críticos sucesos de estos días.

De la Rúa sufrió en las últimas horas una intensa presión en esa dirección. Su hermano Jorge, ministro de Justicia, pidió el relevo del jefe de los espías y lo mismo hizo el jefe radical, Raúl Alfonsín, en claro acercamiento a Chacho Alvarez. Todos los legisladores de la Alianza se sumaron a la campaña y el presidente pareció abrir una rendija cuando declaró que «nada está por encima de la Alianza».

Pero no se trata de una simple remoción sino todo un debate sobre el sistema de decisiones dentro de un gobierno de coalición. De la Rúa se aferra a la letra constitucional, y tiene razones formales, pero no legítimas para no acordar con su soporte político, tanto el Frepaso como el radicalismo, las líneas maestras del gobierno y los cuadros claves.

Está más claro que nunca, y de esto escriben todas las publicaciones, que hubo un plan de un sector encabezado por el jefe de la SIDE, un millonario, además, para alejar al Frepaso de la coalición. La conmoción que generó la renuncia de Alvarez, parece haber hecho fracasar esos planes.

Más concesiones a Alvarez

Alfonsín, que se puso en campaña para salvar a la Alianza, restableció su diálogo con Alvarez e incluso le prometió que el cuestionado dirigente del Comité Nacional de la UCR, Enrique Nosiglia, no participará de las reuniones entre los dos partidos socios. Alvarez acusa a Nosiglia de intrigar contra él y negociar bajo cuerda con el menemismo. Nosiglia no se sintió ofendido, ya que no renuncia a su sitial partidario.

Una reunión del bloque de diputados de la Alianza exigió a Santibañes su salida del gobierno y ratificó la continuidad de la coalición. Pero la crisis política que tiene como trasfondo la difícil situación económico-social, deja heridas. Los socialistas democráticos anunciaron formalmente su retiro de la Alianza, y sus tres diputados nacionales junto a la radical Elisa Carrió, y acaso otros nombres más, formarán un bloque aparte para cuestionar el rumbo económico, reclamar el cumplimiento de la plataforma electoral.

Es una dificultad para el gobierno cuando deba aprobarse el presupuesto del año próximo, muy condicionado por las partidas asignadas al pago de los intereses de la deuda externa. Los legisladores del oficialismo apenas, con algunos aliados, logra quórum para sesionar. Se suma a esta escisión, la posición de los gobernadores peronistas de rechazar el presupuesto tal como fue enviado al Parlamento por el Ministerio de Economía.

El descontento social

La crisis afecta también al socialismo democrático. Sus dos legisladores porteños decidieron mantenerse dentro de la Alianza y esta bifurcación de posiciones, basada en una ambigua resolución del Comité Ejecutivo de ese partido, deja sembrada la semila de otra división.

Los socialistas populares del alcalde de Rosario, Hermes Binner, se mantendrán dentro del Frepaso, respaldando a Chacho Alvarez.

En este contexto, el Parlamento debe aprobar la renuncia del vicepresidente. Como se da por sentada, De la Rúa nominó como presidente provisional del Senado a Mario Losada, senador por Misiones. Tiene apoyo de su partido, del que fue alguna vez su titular, y del justicialismo. De hecho, Losada es el vicepresidente cuando el jefe de Estado viaja al exterior.

Los tironeos sobre el gobierno viene de todos lados. La Unión Industrial reclamó urgentes medidas para la reactivación económica, prometida por De la Rúa y la CGT (disidente) del camionero Hugo Moyano, ayer realizó una concentración en Plaza de Mayo para reclamar el cambio de la política económica, la derogación de la Ley Laboral y del recorte salarial a empleados públicos. Partidos de izquierda se sumaron a la importante concentración.

Esta CGT que a veces juega a favor del gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, con ambiciones presidenciales, intentó paralizar al país previo al mitin, pero no logró su cometido. De todas maneras, la movilización de miles de trabajadores, expresa un sentimiento de desencanto por el gobierno que prometió mejorar la producción y el empleo.

Este año, en el mejor de los casos, el PBI trepará un 1% y aunque el presupuesto para 2001 aspira crecer un 4,5%, pocos creen en esa estimación.

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