Agricultura, cambio climático y energía revitalizan el Grupo de Río
A la cumbre asisten los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Chile, Michelle Bachellet; México, Felipe Calderón; República Dominicana, Leonel Fernández; Honduras, Manuel Zelaya; Panamá, Martín Torrijos; Nicaragua, Daniel Ortega; y el anfitrión, el mandatario guyanés Bharrat Jagdeo.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien era esperado la mañana del sábado en Georgetown, canceló a último momento su viaje, debido a una «intensa agenda interna», según explicó el canciller Nicolás Maduro.
El Grupo de Río -el único mecanismo que reúne exclusivamente países de América Latina- atraviesa por una crisis que impidió la celebración de su cumbre presidencial en 2005 en Bariloche (Argentina), a donde sólo acudieron los cancilleres.
«Hay que crear grupos de trabajo permanentes en energía, agricultura y cambio climático, para llevar planteamientos en común», dijo Bachellet a la prensa.
«Tenemos que avanzar en temas concretos», más allá de la articulación en el diálogo político, indicó la presidenta chilena. Venezuela promueve también grupos de trabajo en materia financiera y social, que «vayan más allá de la visión neoliberal», según Maduro, quien resaltó la importancia del Grupo de Río como una «instancia de diálogo soberano». Bachellet, Lula y Calderón tuvieron una reunión privada la mañana del sábado, en la que también participó el canciller argentino Jorge Taiana, antes de comenzar el debate en la cumbre.
La reunión que se hizo a instancias de Calderón, trató sobre el fortalecimiento del Grupo de Río y se planteó espaciar las cumbres para que se celebren cada dos años y crear grupos de trabajo permanentes, dijo el canciller brasileño Celso Amorim.
Los tres presidentes y el canciller argentino trataron también sobre la posibilidad de que Cuba sea incluida en el Grupo de Río, dijo Amorim, aunque indicó que desconoce la posición de cada uno de ellos.
«Nuestra visión es que no hay razón para aislar a Cuba, manteniendo por supuesto el carácter de defensa de la democracia» que caracteriza al Grupo de Río, afirmó Amorim.
La cumbre de este fin de semana sirve para revisar los temas sociales, especialmente la lucha contra la pobreza.
Además, Guyana ha pedido que se busque una mayor equidad en las relaciones internacionales. En el discurso inaugural de la noche del viernes, Jagdeo hizo un llamado para reformar las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Sobre ello, Bachellet adelantó que se planteó crear un fondo para cooperar en materia de educación y salud con los países más rezagados de la región y aseguró que su país está comprometido con ello.
Argentina, por su parte, instó a evitar que el grupo se convierta en una instancia meramente simbólica. El canciller argentino destacó que «existe una superposición de grupos en la región» y sostuvo que el de Río debe abrirse a «posibilidades nuevas».
«No debemos seguir una rutina prefijada que luego el devenir nos impide cumplir», dijo Taiana al referirse a la frecuencia de las cumbres, que debería ser anual.
«Debemos plantearnos objetivos que no compitan ni se superpongan con los de otras instancias. La agenda de América latina es suficientemente amplia como para lograrlo», agregó. En esta cumbre, Argentina trata además de incluir el tema de la soberanía de las Islas Malvinas para conseguir apoyo a su petición de que se reanuden las negociaciones con Gran Bretaña en busca de una solución a la disputa territorial.
República Dominicana asumirá la secretaría pro témpore del grupo y será la encargada de celebrar la próxima reunión. El Grupo de Río, centrado en la defensa y promoción de la democracia en la región, surgió formalmente en 1986 en la reunión celebrada en Río de Janeiro que unificó el Grupo Contadora con el Grupo de Apoyo, entonces integrado por ocho países latinoamericanos que habían regresado al sistema democrático. *
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