El etanol sella la alianza entre Brasil y Estados Unidos
El acuerdo busca diversificar la provisión energética de EEUU, que importa petróleo de Irán, Irak, Nigeria y Venezuela, entre otros países conflictivos, según lo advirtió el presidente estadounidense, George W. Bush, en su último discurso sobre el estado de la Unión.
Brasil es, desde hace tiempo el segundo productor tras EEUU y el primer exportador del mundo de etanol. EEUU y Brasil acumulan juntos cerca del 70% de la producción mundial de etanol unos 15 mil millones de litros anuales cada uno y liderarán una alianza que incluirá a Colombia, Perú, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití y República Dominicana, según revelaron los negociadores.
La región en su conjunto tendría un potencial de producción de 200 mil millones de litros de etanol.
Los fondos para llevar a cabo la alianza energética ascenderían entre 10 y 15 millones de dólares y serían aportados por los gobiernos de EEUU, Brasil, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Fundación de las Naciones Unidas.
Bush estará en Brasil el 8 de marzo en el inicio de su gira por cinco países latinoamericanos, que incluyen también a Uruguay, Colombia, Guatemala y México.
El presidente Bush y su homólogo de Brasil, Lula da Silva, ya habían acordado durante un encuentro en sus respectivas primeras administraciones establecer una alianza energética bilateral para reforzar la cooperación en el tema de la modernización de fuentes energéticas y nuevas tecnologías necesarias para promover el crecimiento económico y la seguridad energética. Ambos presidentes dieron su apoyo a la creación de un grupo bilateral para el crecimiento, que realizará investigación sobre mecanismos que promueven el crecimiento económico en los dos países. El grupo celebró su primera reunión en Washington en agosto de 2003.
Hace semanas, los Departamentos de Energía de Brasil y EEUU anunciaron que firmarán un acuerdo para incentivar el uso del etanol y otros biocombustibles en ambos países, en un esfuerzo por aumentar la seguridad energética y fomentar el empleo en las zonas más desfavorecidas de las regiones del Sur, según recoge el diario Miami Herald.
La idea del acuerdo fue del director de la Unión Agroindustrial de Caña de Azúcar de Sao Paulo y antiguo ministro de Agricultura y Finanzas de Brasil, Eduardo Pereira de Carvalho, quien la propuso al Comité del Senado de Relaciones Extranjeras de EEUU el año pasado. La idea fue bien recibida por el director del comité, el senador republicano Richard Lugar, de Indiana, que desde entonces ha estado presionando a la administración para que firme el acuerdo con Brasil. Otro entusiasta de la diplomacia del etanol es el ex gobernador de la Florida Jeb Bush quien recientemente escribió: «El biocombustible puede fortalecer las relaciones de EEUU con América Latina, sirviendo como catalizador para remover las barreras al libre comercio dentro de la región».
«En nuestra opinión, no va a existir un mercado global hasta que el etanol se produzca y sea consumido en muchos países», explica Pereira de Carvalho, y para ello se necesita el acuerdo de todos los países. Por el momento, EEUU y Brasil, los productores más grandes de biocombustibles del mundo han acordado una cooperación que ambas partes han calificado de «lógica y natural». En este sentido, el portavoz del Departamento de Estado de Energía, Eric Watnik, señaló que la meta de ambos países «se anticipa a las medidas de seguridad global en materia de energía que en breve tendrán que plantearse todos los países».
A su juicio, esta alianza «servirá probablemente para que los productores de EEUU aprendan más sobre eficiencia gracias a los procesos brasileños» y se centre en una estrategia específica e internacional que aborde todos estos aspectos.
El encuentro de Florida
El 18 de diciembre pasado, en un encuentro celebrado en Florida, se constituyó la Comisión Interamericana de Etanol. La presidencia del organismo es compartida por el ex gobernador republicano de Florida Jeb Bush, el ex ministro de Agricultura de Brasil Roberto Rodrigues, y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el colombiano Luis Alberto Moreno. Este último anunció que el BID destinará 3.000 millones de dólares para promover el desarrollo del etanol en la región.
La iniciativa de avanzar decididamente en el camino de los biocombustibles no es un impulso aislado del actual gobierno republicano en EEUU. Tiene consenso bipartidario. Tanto el ex presidente demócrata Bill Clinton como Al Gore están comprometidos con este proyecto. Gore, incluso, viajará a Buenos Aires para encabezar un foro sobre el tema.
El auge de los biocombustibles obedece a los principales problemas que se atribuyen al petróleo: su elevado precio, su responsabilidad en el recalentamiento global y su carácter de fuente de energía no renovable.
Brasil y Colombia en Latinoamérica
Salvo Brasil, en América Latina, sólo Colombia tiene una producción relativamente significativa. Pero los actuales volúmenes están muy lejos de satisfacer la demanda prevista para los próximos años. Sólo el mercado norteamericano, multiplicará su demanda por ocho en los próximos diez años, indican analistas.
Las fábricas de etanol se expanden aceleradamente en territorio estadounidense. El consumo de etanol crece a un promedio anual del 30% acumulativo. El año pasado, se volcaron a la producción de biocombustibles 17 millones de toneladas de maíz, cifra superior a las exportaciones de ese producto, del que EEUU es el primer exportador mundial.
Está demostrado, incluso, que no será posible producir suficiente maíz en EEUU para cumplir con las metas planteadas por Bush. De allí que, en los últimos meses, se hayan incrementado en ese país las importaciones de maíz mexicano y que, en el corto plazo, podría ser altamente factible para la Argentina algo que antes hubiera resultado inimaginable: exportar maíz a EEUU, explican algunos expertos bonaerenses. Argentina está en condiciones de convertirse en un activo protagonista de una tendencia mundial en ascenso, que es la explosión de consumo de los biocombustibles, sostienen especialistas argentinos que pretenden que su país no quede al margen de esta nueva alianza de Brasilia y Washington.
Dos alianzas en las Américas
Los gobiernos de EEUU y de Brasil con la alianza que promoverá la producción y comercialización de biocombustibles en el hemisferio, tiene la finalidad de reducir la dependencia del petróleo y protegerse de las decisiones del presidente venezolano y sus aliados, entre ellos el régimen de Teherán que desembarcó en Latinoamérica, y que ya se ha sumado al pacto político, económico y militar de Chávez, Morales, Correa, Ortega y Castro, afirman algunos expertos.
Venezuela, por ejemplo, aporta entre el 11 y el 15% del suministro diario de petróleo que llega a los EEUU, unos 1,5 millones de barriles diarios.
Los volúmenes que despacha Venezuela puede reemplazarlos EEUU con mayor empleo de biocombustibles y el ingreso del petróleo de su boreal estado de Alaska, según analistas, y por eso trata de conquistar a Brasil, «que no tiene un pacto petrolero con Caracas, aunque ambos son socios del Mercado Común del Sur», indicó el especialista venezolano Alfredo Michelena
Siete millones de barriles de Venezuela e Irán saldrían del mercado, con todas sus consecuencias, explican los expertos, en caso de que el conflicto que mantienen con Washington llegara a extremos dramáticos. Teherán y Caracas son fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y reclaman que este grupo recorte su oferta al mercado internacional para apuntalar la suba de precios.
El presidente Bush defendió su recientemente anunciado plan para incrementar la seguridad e independencia energética de EEUU, argumentando que la estrategia protegerá al país de gobiernos enemigos y terroristas.
En uno de sus mensajes radiales, Bush reiter
ó que en los temas clave del nuevo plan que anunció se incluyen los pasos para duplicar la reserva estratégica de petróleo del país y potenciar el suministro y consumo de combustibles renovables como el etanol.
«La dependencia petrolera de nuestra nación nos deja vulnerables ante regímenes hostiles y terroristas que pueden afectar nuestra economía al interrumpir el suministro de petróleo», dijo.
«Debemos diversificar el suministro energético de nuestra nación y el camino para ello es a través de la tecnología», agregó.
«Al expandir nuestro uso de combustibles alternativos renovables, como etanol, podemos ser menos dependientes del petróleo y enfrentar el serio problema del cambio climático», aseguró el mandatario.
Bush agregó que quiere que el Congreso estadounidense apruebe una ley que estipule los requerimientos obligatorios de los combustibles de forma que se quintuplique el consumo actual de combustibles renovables y alternativos a 35 mil galones (113 mil millones de litros) para 2017.
Añadió que los estándares económicos de los combustibles para automóviles deben ajustarse para reducir el consumo de gasolina.
«Al tomar estos pasos, podemos lograr una gran meta: reducir el uso de gasolina en EEUU un 20% en los próximos 10 años, y reducir nuestras importaciones totales en tres cuartos de lo que importamos actualmente de petróleo de Medio Oriente», dijo Bush.
Para EEUU, la alianza con Brasil solucionaría muchos de sus dolores de cabeza: le garantizaría suficiente provisión de un combustible limpio, le restaría dependencia de un mercado volátil en precios como el petrolero y sobre todo de controversiales productores como Venezuela e Irán e incluso podría promover a futuro menores costos para la adquisición final de la gasolina en ese país.
Pero desde la perspectiva política, sus efectos podrían ser incluso más relevantes, pues un pacto Bush-Lula serviría de puerta de entrada para una administración que ha prestado poca atención a Latinoamérica, se interpretaría como una alianza que aleja a Lula de Chávez y reflejaría en EEUU la imagen de pilar del desarrollo de la agroindustria en la región.
Según una editorial del diario Investor’s Business Daily, la complementación de las industrias de etanol de Brasil y EEUU podría incluso allanar el camino para la eventual firma de un tratado de libre comercio entre ambos a futuro.
El canciller brasileño Celso Amorim sostuvo: «No sé cuáles son los objetivos estratégicos del gobierno norteamericano», pero la visión geopolítica de otros países sobre el etanol «no es necesariamente la nuestra. La nuestra es la diversificación de la matriz energética mundial».
Para el presidente Chávez, lo que EEUU y Brasil pretenden «es imposible», según afirmó en una de sus charlas por radio y televisión. El venezolano hizo un disparo por elevación hacia un acuerdo Washington-Brasilia en materia de etanol.
«Aplausos» para Bush, dice ministro de Lula
El anuncio del presidente Bush de sustituir el 20% de los combustibles por etanol favorecerá a las empresas brasileñas, declaró el ministro brasileño de Industria y Comercio, Luis Fernando Furlan.
Brasil, principal productor y exportador mundial de etanol, ha recibido el proyecto de Bush «con aplausos», declaró Furlan.
«Vemos como positiva la decisión de Bush», aseguró Furlan, que precisó abordó el asunto durante un encuentro con la representante estadounidense de Comercio, Susan Schwab.
Según el ministro, «para Brasil, la ampliación del consumo de etanol en el mundo es favorable, independientemente de si Brasil vende o no. Esto siempre va a suponer nuevos negocios para las empresas brasileñas porque tenemos esa tecnología desde hace 30 años, en cuanto a ventas de tecnología, motores, equipamientos y venta de productos», sostuvo.
Esta decisión puede, además de «mejorar el medio ambiente y producir energía renovable, crear muchos empleos», añadió.
Furlan insistió que aunque EEUU, que ya produce etanol, quiera llevar a cabo este proyecto sólo con producción propia, «Brasil tiene el mayor interés en esa decisión».
Precisó que la brasileña Inmetro ya está trabajando con una institución homóloga de EEUU «para fijar estándares comunes para la calidad del etanol» y poder «negociar en futuros mercados», ya que «actualmente los biocombustibles no están sometidos a estándares».
Además está haciendo lo mismo con la Unión Europea (UE), principalmente con Alemania, en el campo del biodiesel.
Brasil y EEUU iniciaron discusiones para crear padrones universales de etanol, lo cual permitiría convertirlo en commodity negociable en las bolsas de mercaderías.
Ese asunto será discutido en Brasilia en una reunión entre representantes gubernamentales de Brasil, EEUU, China, India, la Unión Europea y Sudáfrica, según adelantaron fuentes diplomáticas.
La puesta en práctica del proyecto de Bush «estimularía el mercado del etanol, porque se transforma en un commodity, o materia prima exportable», estimó Furlan.
El ministro recordó que Brasil tiene un gran mercado interno de etanol, ya que el 82% de los vehículos que se fabrican en el país pueden utilizar etanol o gasolina que, a su vez, ya viene mezclada con un 20% de etanol. El etanol significa 16,9% de la matriz del combustible del país, con una producción de 16 mil millones de litros anuales, de los que 3.000 son exportados, es decir, el 20% de la producción total, según datos oficiales.
La fiebre del etanol
Brasil espera duplicar sus exportaciones de etanol para el 2010 para satisfacer la creciente demanda del combustible alternativo, mayormente en Japón y Suecia, dijo el ministro de Finanzas, Guido Mantega, en el diario londinense Times.
Brasil busca elevar sus exportaciones de etanol a 1.300 millones de dólares al 2010, frente a 600 millones de dólares en 2005, como consecuencia principalmente de acuerdos firmados con Tokio y Estocolmo, dijo Mantega.
La gasolina vendida en Brasil contiene sistemáticamente de 20% a 25% de etanol y el 80% de los automóviles que se venden están equipados con motores que aceptan indistintamente gasolina o etanol, en cualquier proporción.
El gasoil, por su lado, debe tener una mezcla de 2% de biodiesel a partir de 2008 y de 5% a partir de 2013, y se evalúa adelantar este plazo a 2010.
Hace pocas horas se formó un foro mundial sobre biocombustibles en la ONU y uno de los objetivos del grupo será crear una Conferencia Internacional que tendrá lugar en Brasil en 2008.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y el senador estadounidense Richard G. Lugar señalaron que el acuerdo Washington-Brasilia y la posición de liderazgo continental de los dos países en la producción de etanol y en los proyectos de fomento a la fabricación de biocombustibles abren una oportunidad sin precedentes para que ambos países se unan en una asociación estratégica que afrontaría dos de los más grandes desafíos del hemisferio: la inseguridad energética y la pobreza. *
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