Aeropiratas liberaron ayer a otro pasajero
Los secuestradores liberaron a un hombre que se quejaba de problemas de salud. La víspera habían liberado a ocho personas, indicó la policía.
El Boeing de la companía Ariana llegó la manana del lunes a Stansted, en el norte de Londres. Ayer seguía bloqueado en un extremo de la pista con 156 personas a bordo, casi todos afganos y entre ellos pasajeros, tripulación y secuestradores. Entre los rehenes figuran 17 mujeres y 21 ninos.
Además, entre los rehenes podrían estar cuatro responsables talibanes, cuyo rango se desconoce, según un responsable de la oposición afgana interrogado por el canal de televisión de la BBC. Esta información no fue confirmada por otras fuentes.
La policía británica afirmó a la prensa que desconoce las reivindicaciones de los aeropiratas, entre seis y ocho personas armadas con pistolas, granadas y armas blancas, según los testimonios.
Los secuestradores exigirían la liberación de uno de los jefes carismáticos de la oposición contra los talibanes, en el poder en Afganistán, Ismail Jan, ex gobernador de la provincia de Herat, según una agencia de prensa cercana a los estudiantes de teología.
Sin confirmar esta reivindicación, el jefe supremo de los talibanes, el molá Mohammad Omar, denunció ayer «el silencio del mundo» acerca del desvío y secuestro del avión, y advirtió que su régimen rechazaría cualquier concesión a los secuestradores. La oposición afgana cercana al comandante Ahmed Shah Massud, último jefe que aún lucha contra la milicia islámica en el poder en Kabul, negó estar involucrada en el desvío del Boeing.
Por su lado, el hijo de Ismail Jan propuso sus servicios para hallar una solución a la crisis. «Condenó enérgicamente esta acción terrorista», pero «como los aeropiratas afirmaron que pedirán la liberación de mi padre, siendo su hijo estoy dispuesto a proponer mis buenos oficios», afirmó a la AFP desde Machhad (este de Irán) Mir Veiss Sadegh.
Entre tanto, las negociaciones de Stansted parecían concentrarse ayer en plazos logísticos, como la provisión de alimentos, productos de higiene y un segundo generador eléctrico, según John Broughton, subjefe de la policía de Essex.
Si bien en cercanías del aparato se desplegaron fuerzas de intervención, la policía sigue privilegiando las negociaciones, habiendo advertido al mismo tiempo que éstas podrían durar varios días.
Una de las salidas de la crisis podría ser la perspectiva para los secuestradores de obtener el asilo político en Gran Bretana.
Al ser consultado por un periodista, el portavoz de la policía de Essex confirmó que los aeropiratas «podían pedir el asilo político» y que su pedido sería estudiado por el Ministerio del Interior.
Seis aeropiratas iraquíes que desviaron un avión en 1996 residen desde entonces en Gran Bretana, donde su pedido de asilo está en estudio.
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