"Bombas fétidas" contra los principales presidenciables

El lado oscuro de la política francesa

Como avisó desde hace algunas semanas el vespertino Le Monde, las «bombas fétidas», calificativo usado por el general y ex presidente Charles De Gaulle, «forman parte de las campañas presidenciales francesas desde 1969″.

La de 2007 no será una excepción y podría incluso superar en bajeza a las anteriores.

En sólo una semana, el principal candidato conservador, Nicolas Sarkozy, fue acusado de beneficiarse de un «descuento especial» al comprar y reformar su apartamento y el equipo de su rival socialista, Ségolène Royal, sufrió un sospechoso robo en el que casualmente fue hurtado un ordenador con información sobre la campaña.

«Métodos semejantes son inadmisibles», aseguró recientemente la candidata socialista Ségolène Royal.

Más allá de las promesas y planes para Francia de los diferentes candidatos y de sus múltiples viajes destinados a ganar el voto de los territorios de ultramar, emigrantes, viticultores o empresarios, lo que llena las páginas políticas de la prensa es otro tipo de información.

Invulnerable en los últimos tiempos, Sarkozy se vio finalmente atrapado en la polémica esta semana, cuando el semanario satírico «Le Canard Enchainé» publicó que se benefició de un descuento «de al menos 300.000 euros» (casi 400.000 dólares) al comprar su casa en Neuilly sur Seine, una ciudad burguesa a las afueras de París de la que fue alcalde durante muchos años.

Pese a los desmentidos del candidato y los documentos presentados, el escándalo sigue vivo y el diario Libération, tradicionalmente de izquierdas, reprochó a Sarkozy «una falta de transparencia» sobre una fortuna que se niega a hacer pública.

La publicación se preguntaba esta semana cómo es posible que este político pagara en 2006 un impuesto sobre la fortuna de casi 2.000 euros (unos 2.600 dólares) y ni un céntimo el año anterior si su patrimonio no cambió.

Recientemente, Royal y su pareja, el primer secretario del Partido Socialista, François Holande, también fueron acusados de evasión fiscal.

Calificando el método de «difamación insoportable», Royal hizo pública su declaración y mostró que pagaba la tasa sobre la fortuna como corresponde. Sin embargo, el temido Canard Enchainé prometió que contraatacará el próximo miércoles con un artículo sobre «los misterios» fiscales de Hollande y Royal.

Cansados de ser objeto de una serie de «desafortunados incidentes», los socialistas han decidido recurrir a la justicia.

Un robo en el domicilio de Royal y Hollande, la vigilancia a la que fue sometido uno de sus consejeros y el hurto del ordenador de una persona muy cercana a la candidata han motivado esta decisión.

«No queremos acusar sin pruebas. Puede tratarse de hechos aislados, pero esto es demasiado», declaró Jack Lang, consejero especial de Royal.

El lunes, el ordenador de Sophie Bouchet-Petersen, cercana colaboradora de la líder socialista, fue robado de la sede del comité de apoyo de la candidata, en el centro de París. «No tenemos nada que temer. En ese ordenador se encontrarán sobre todo ideas, reflexiones y proyectos para el bien del país», aseguró Lang.

Según los últimos sondeos, Sarkozy vencería a Royal en la segunda vuelta de las presidenciales, con 53 ó 54% de los votos. *

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