Disminuyeron las muertes de civiles en febrero

Irak: grandes potencias buscan instaurar la paz

Gran Bretaña se sumó el jueves a la lista de confirmaciones: «Asistiremos oficialmente a alto nivel» a la conferencia, declaró a la AFP un portavoz de la cancillería británica.

Hasta la fecha, sólo Washington, París y Damasco habían anunciado su participación en la reunión convocada por el gobierno iraquí, que el martes invitó a todos sus vecinos ­inclusive Irán­ y a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia).

Irán dejó entrever que asistiría al encuentro si ello podía resultar beneficioso para Irak.

«Haremos todo lo que sea posible para solucionar los problemas de Irak. Si eso interesa a Irak, participaremos en la reunión», según Alí Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

La lista de invitados está compuesta además por Turquía, Jordania, Arabia Saudita, Kuwait, Egipto, la Liga Arabe, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) y posiblemente la Unión Europea (UE).

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, estará representado por su enviado especial en Irak, Ashraf Qazi.

El objetivo de la conferencia es, de acuerdo con las autoridades iraquíes, «obtener el apoyo (de los participantes) al proceso político, a los esfuerzos de reconciliación y al plan de seguridad» de Bagdad.

Con la organización de este encuentro, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, se ha dejado convencer finalmente por la opinión de la ONU y de varios grupos de expertos que abogaron por una mayor implicación directa de la comunidad internacional para poner fin a la violencia confesional en Irak que dejó más de 34.000 muertos en 2006.

En efecto, las autoridades iraquíes rehusaron la idea de convocar una conferencia el pasado diciembre porque una iniciativa de este tipo «volvería a colocar al pueblo iraquí bajo la tutela internacional», había declarado entonces Maliki.

Sea como fuere, la necesidad de actuar para hacer frente a la violencia es imperante: si bien el número de civiles muertos descendió en febrero a 1.646, un 8% menos respecto a enero (1.992), esta cifra representa el triple que en el mismo periodo del año anterior, que se saldó con 548 fallecimientos, según datos facilitados por los ministerios de Defensa, Interior y Sanidad. La espiral de violencia se desbocó justamente a partir de febrero de 2006, con el atentado que el día 22 destruyó un mausoleo chiita en la ciudad sunita de Samarra, al norte de Bagdad.

Las últimas cifras fueron publicadas dos semanas después de que se pusiera en marcha el plan de seguridad para Bagdad, donde se multiplicaron las operaciones por parte de las tropas estadounidenses e iraquíes.

Pero la situación en la capital sigue siendo «lamentable», estimó por su parte el comandante estadounidense para la reconstrucción en Irak, Timothy Carney, a la radio de su país NPR.

En junio de 2003, «uno podía circular con su propio vehículo, ir al restaurante… Se respiraba la certidumbre de que las cosas iban a salir adelante», pero ahora, «la situación es lamentable a nivel de seguridad», deploró. Al menos once personas fallecieron el jueves en varios ataques en el país, según fuentes de los servicios de seguridad.

Por su parte, Estados Unidos anunció la muerte de un marine el miércoles en la provincia sunita de Al Anbar (oeste) y la caída de un helicóptero Kiowa a unos 200 km al norte de Bagdad, lo que eleva a nueve el número de aparatos estadounidenses siniestrados o derribados desde el 20 de enero.

Una alianza de grupos armados sunitas controlada por el brazo iraquí de Al Qaeda afirmó el jueves haber abatido uno de ellos, de tipo Blackhawk, derribado el 21 de febrero al noreste de Bagdad, en un comunicado divulgado en internet. *

 

Osama

El jefe del grupo Al-Qaeda, el saudita Osama Bin Laden, sigue vivo y está activo aunque «resulte difícil verle», declaró el mulá Dadulá, comandante de los taliban que combaten a las tropas de la OTAN en Afganistán. En una entrevista con el Channel 4 de Londres, Dadulá destacó que no ha visto a Bin Laden desde la caída del régimen talibán en 2001, y subrayó que «sólo sus camaradas lo ven».

 

Talibanes

El Pentágono pronostica para los próximos meses una ofensiva de la milicia talibán en Afganistán, más agresiva que la emprendida en 2006, declararon ayer altos responsables durante una audiencia ante el Senado estadounidense. «El verano pasado, los talibanes lanzaron una sangrienta campaña de violencia contra las fuerzas afganas e internacionales, y contra civiles afganos», recordó Eric Alderman, subsecretario de Defensa para asuntos políticos, durante una comparecencia ante la comisión de las Fuerzas Armadas.

«Esperamos un aumento aún mayor de la violencia de los talibanes durante la primavera venidera», dijo, y añadió: «Nuestros enemigos son tenaces». El general Douglas Lute, director de operaciones en el Estado Mayor interarmas, coincidió en que la amenaza que representa la insurrección de los talibanes es mayor hoy en día de lo que era hace un año. Estas declaraciones han sido realizadas dos días después de un atentado suicida reivindicado por los talibanes en Bagram, a 60 km al norte de Kabul, mientras el vicepresidente estadounidense Dick Cheney efectuaba una visita en ese país. El martes el jefe de los servicios de inteligencia militar, general Michael Maples, recalcó que los insurgentes talibanes duplicaron sus atentados entre 2005 y 2006.

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