Niño de 9 años abatido de un balazo en la cabeza disparo por tropas israelíes

Los inocentes siguen muriendo en Medio Oriente

Jerusalén, AFP

La decisión del primer ministro israelí Ehud Barak de postergar por cuatro días el ultimátum que lanzó el sábado por la noche al presidente palestino Yasser Arafat para que ponga fin a los ataques contra soldados israelíes en Cisjordania y en la Franja de Gaza, da a la diplomacia el tiempo que necesita para reducir la tensión.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, después de una reunión de una hora con Barak y en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro israelí, celebró la decisión de Israel de aplazar varios días el plazo acordado a los palestinos para que pongan fin a las violencias en los territorios.

«Me siento muy satisfecho de que el gobierno (israelí) haya decidido postergar su plazo de 48 horas», declaró Annan.

Por otra parte, Barak advirtió ante Annan que Israel «se reserva el derecho de responder en el momento, en el lugar y de la forma apropiada» al secuestro de tres de sus soldados por el movimiento chiíta libanés Hezbolá.

«Esperamos su liberación inmediata, en la medida en que este secuestro constituye una violación flagrante del derecho internacional», declaró Barak, mientras que Annan calificaba este secuestro de una «violación clara de la (resolución) 425″ del Consejo de Seguridad.

Un alto responsable palestino denunció a su vez que las amenazas del primer ministro israelí Ehud Barak de frenar por la fuerza la rebelión en los territorios palestinos «es una declaración de guerra».

«La política de advertencias, de amenazas y de imposiciones no sirve al proceso de paz. Dijimos lo mismo con respecto al primer ultimátum de Barak y reiteramos lo mismo ahora», declaró a la AFP el ministro de Cooperación Internacional, Nabil Chaath.

Arafat había reaccionado irónicamente a la decisión del primer ministro israelí, Ehud Barak, de prorrogar el ultimátum.

«Otra advertencia, luego de otra advertencia, luego de otra advertencia», respondió sonriendo a un periodista que le preguntó al respecto.

Sin embargo, Annan mostró optimismo por sus encuentros con Arafat por la mañana en Gaza, y con Barak por la tarde en Jerusalén.

«Debemos tomar medidas para poner fin a la violencia», declaró Annan durante su conferencia de prensa con Barak. Estoy seguro que en un futuro no muy lejano esto podrá ser realizado», prosiguió.

Además de la ONU, también ofrecieron sus mediaciones el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Igor Ivanov, la Unión Europea, que envió a su representante para la política extranjera y de seguridad, Javier Solana, y Gran Bretaña, cuyo secretario del Foreign Office, Robin Cook, es esperado el miércoles en la región.

Una cumbre israelo-palestina con participación del presidente norteamericano Bill Clinton es también una posibilidad.

La casa Blanca indicó que Clinton cuenta con hablar por teléfono nuevamente este martes con Arafat y Barak y que la idea de una cumbre sigue siendo «una de las opciones en discusión».

Barak había afirmado durante la reunión del gabinete que no excluía encontrarse con Arafat.

Pero paralelamente a estos movimientos diplomáticos, en los territorios palestinos la sangre siguió derramándose.

El incidente más grave tuvo lugar en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, donde un niño de 9 años, Sami Abu Jazar, fue víctima de un balazo en la cabeza, disparado por el ejército israelí. Fue declarado clínicamente muerto en el hospital Chifa de Gaza.

Según un fotógrafo de la AFP que fue testigo de la escena, el niño, que vestía un uniforme escolar, estaba relativamente alejado de los manifestantes que lanzaban piedras contra los soldados.

Esta muerte lleva a 99 (82 palestinos, 12 árabes israelíes, cuatro judíos israelíes y un druso israelí) el número de víctimas de los disturbios anti-israelíes que estallaron el 28 de setiembre en Jerusalén este, antes de extenderse a Cisjordania y a la Franja de Gaza.

A Ramalá (Cisjordania), 39 palestinos fueron heridos en los enfrentamientos con el ejército israelí al cual arrojaron piedras, cócteles molotov y botellas vacías.

Un herido, que recibió un disparo con bala real, estaba en estado crítico, y otros dos, que también fueron baleados, se hallaban en estado grave. Otros recibieron el impacto de balas de goma.

En Belén, sur de Jerusalén, siete manifestantes fueron heridos después de una manifestación de unas 500 personas, y en Hebrón, sur de Cisjordania, un palestino recibió un balazo en el pecho, disparado por militares.

Las incursiones de los colonos judíos, un fenómeno que apareció hace unos días, prosiguieron este martes, y atacaron el puebo palestino de Yatma, cerca Naplusa, provocando dos heridos.

En la Franja de Gaza, los colonos atacaron a camiones palestinos, incendiando 90, según un responsable palestino de la seguridad, quien acusó al ejército israelí de haber dejado actuar a los colonos, y a veces de «ayudarlos».

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