Alevosía criminal en atracos callejeros

Dos víctimas de asaltos internadas en grave estado

Voceros oficiales consultados por LA REPUBLICA expresaron que el hecho cobró estado policial próximo a la hora 5 y 30, después que vecinos del barrio aludido comunicaran sobre un tiroteo con personas heridas frente a una vivienda de la calle Dieulafoy.

Personal de la repartición indicada, apoyado por dotaciones del Cuerpo de Radio Patrulla, se desplazaron hasta el lugar y al arribar ubicaron tirado sobre la acera y con una importante hemorragia a un joven.

De inmediato procedieron a su traslado a un nosocomio de la zona, donde los médicos le constataron «herida de bala circular en hemitórax izquierdo», por lo que fue derivado al Hospital Maciel, donde permanece internado sin poder ser indagado.

En actuaciones complementarias los pesquisantes pudieron saber que el damnificado se llama Fernando Daniel Aparicio Fernández, oriental, de 24 años. Al respecto, la Policía maneja diversas hipótesis, pero la que se analiza con mayor probabilidad es que el caso habría derivado de un asalto callejero.

Sobre este nuevo episodio se ultiman detalles con la finalidad de obtener más indicios que a corto plazo permitan establecer qué fue realmente lo que sucedió.

Otro ataque

Por otra parte, un joven experimentó lesiones de diversa entidad a consecuencia del brutal ataque que sufrió por parte de un asaltante callejero que lo abordó cuando se desplazaba por la zona de Manga, en dominios de la Seccional 18ª.

El damnificado debió ser hospitalizado, pero su vida no corre ningún riesgo. A las actuaciones tendientes a identificar al peligroso atracador se sumaron funcionarios del Departamento de Hurtos y Rapiñas. Este nuevo atropello tuvo lugar minutos antes de la medianoche del domingo cuando un muchacho de 19 años que regresaba a su domicilio llegó al cruce de Faro y calle A.

En esos momentos le interceptó el paso un delincuente provisto de un caño de hierro que utilizó, sin amenazas previas, para castigar al transeúnte en forma salvaje al punto de dejarlo semidesvanecido en el piso. Posteriormente el peligroso asaltante robó a su víctima una campera costosa y la billetera, que contenía dinero y documentos. Tras la sangrienta rapiña, el autor huyó corriendo, en tanto que el damnificado, tras recuperarse, pidió ayuda a vecinos que lo trasladaron a la policlínica Capitán Tula. En dicho centro asistencial los médicos constataron que el joven había sufrido «traumatismo de cráneo sin pérdida de conocimiento, traumatismo de tórax y múltiples lesiones».

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